Alemania

RESPIRA, EN EL CINE-CLUB CHAPLIN

respiraLa sesión número 1527, penúltima de la actual temporada, en el Cine Club Chaplin estará dedicada a la película alemana Respira, dirigida por Christian Zübert y que plantea de una manera directa el problema (los problemas, porque no son pocos) que gravitan sobre las personas obligadas a dejar su país natal para emigrar a otro que le ofrece mejores perspectivas laborales y, en definitiva, económicas.

Para ilustrar sus propósitos, el director elige dos mujeres de países que vienen a representar la antinomia en que se mueve la próspera Europa: una joven griega, cuyo país vive profundas dificultades, asentada en el seno de una familia alemana, donde se respira prosperidad en torno a una mujer y su bebé.

Un destino funesto unirá las vidas de esas dos mujeres y terminará por acercarlas al verse obligadas a participar en una preocupación común, la búsqueda del bebé perdido.

Respira podrá verse este miércoles, 8 de junio, en versión original subtitulada, en Multicines Odeón en sesiones a las 17, 19,30 y 22 horas.

PHOENIX, EN EL CINE-CLUB CHAPLIN

Sin título2Las desventuras sufridas por Alemania durante el régimen nazi es una constante fuente de sugerencias para el cine, que ha tratado esta temática a través de múltiples versiones.

La que esta semana, Phoenix, llega al Cine Club Chaplin tiene un planteamiento verdaderamente original porque no se refiere al citado periodo en sí mismo, de una manera directa, sino a sus consecuencias posteriores, en torno a una mujer, Nelly Lenz, una judía superviviente del campo de concentración de Auschwitz, cuando regresa a su ciudad natal, Berlín, gravemente herida, con el rostro desfigurado y con el empeño íntimo de encontrar a su marido.

Ambas cuestiones, la recuperación personal de la mujer y la búsqueda del hombre, forman el doble eje dramático elaborado por Christian Petzold un joven director alemán cuya anterior película, Barbara, sorprendió a la crítica y ganó el oso de plata en el festival de Berlín, tras haber desarrollado una obra corta, pero ciertamente comprometida en una línea muy personal.

Phoenix, interpretada por la gran actriz Nina Hoss, tiene una duración de 98 minutos y se proyectará en el Cine Club Chaplin este miércoles, 9 de diciembre, a las 17, 19,30 y 22 horas, en la Sala Cinco de Multicines Odeón Cuenca.

26 de febrero 2014: UN CERDO EN GAZA

image001Nacionalidad: Francia, Alemania, Bélgica. Director: Sylvain Estibal (2011). Actores: Sasson Gabay (Jaffar), Baya Belal (Fatima), Myriam Tekaïa (Yelena), Gassan Abbas (Slim), Khalifa Natour (Hussein), Ulrich Tukur (oficial). Duración: 98 minutos Versión original con subtítulos en español.

 

Gaza está en Palestina, junto a Israel. Allí viven, sobre todo, musulmanes y judíos, que llevan siglos a la gresca pero que coinciden en una cosa muy curiosa: la generalizada aversión al cerdo, ese animal tan querido por los cristianos, a los que obsequia generosamente con toda clase de riquísimos productos. ¿Qué hace un cerdo en Gaza, un territorio claramente hostil para él? Aunque también podríamos preguntarnos: ¿qué hacer en Gaza con un cerdo? El resultado es una comedia inteligente, nada sutil, abierta, generosamente planteada, con el inevitable telón de fondo que marca un conflicto secular, al que se superpone, siempre, la vida cotidiana, que tiene sus reflejos condicionantes, tan alejados de la alta política. Rodada con óptica europea aunque con sensibilidad palestina esta es una de esas obras menores, sin estridencias, pero con un fortísimo calado sentimental y humanístico.

Horario de las sesiones: 17, 19,30 y 22 horas.

Información completa sobre la película, en el programa de febrero: descargar pdf

27 de noviembre 2013. HANNAH ARENDT

Título original: Hannah Arendt. Nacionalidad: Alemania. Directora: Margarethe von Trotta (2012). Productores: Bettina Brokemper y Johannes Rexin. Guion: Pamela Katz y Margarethe von Trotta. Fotografía: Caroline Champetier. Diseño de producción: Volker Schäfer. Música: André Mergenthaler. Montaje: Bettina Böhler Actores: Barbara Sukowa (Hannah Arendt), Axel Milberg (Heinrich Blücher), Janet McTeer (Mary McCarthy), Julia Jentsch (Lotte Köhler), Ulrich Noethen (Hans Jonas)

Duración: 113 minutos

Versión original con subtítulos en español

Hannah Arendt, filósofa, pensadora y periodista, judía y exiliada en los Estados Unidos, es enviada a Jerusalén por The New Yorker a cubrir el juicio del criminal de guerra nazi Adolf Eichmann, quien es juzgado y condenado a muerte. Durante cuatro años, Hannah trabaja, marcada por la controversia, escribiendo un libro titulado “Informe sobre la banalización del mal”, el cual provoca inmediatamente un escándalo internacional.

Reencontramos nuevamente a Margarethe Von Trotta (Berlin 1942), lejanos ya aquellos días en que la descubrimos y apreciamos con su primera película, El honor perdido de Katerina Blum (1975), escrita y codirigida con su marido, Volker Schlondorff. Antes de dar el paso a situarse detrás de la cámara había desarrollado una respetable carrera como actriz de teatro y cine, medio este último en el que trabajó con los más prestigiosos directores alemanes de aquella época, como Fassbinder y Schlondorff. Tras su impetuoso debut como directora, rodó otros films estimables, si bien pocos llegaron a las pantallas españolas. Recordemos El segundo despertar de Cristina Klages (1977), Las hermanas alemanas (1981), con la que ganó el León de Oro en el festival de Venecia, Amor y deseos (1988) o La promesa (1994), títulos intercalados con otros varios no proyectados en nuestro país. Luego, el silencio, marcado por algunas películas de resultado no muy satisfactorio, situación de la que empezó a recuperarse con La calle de las rosas (2003), premiada con un David de Donatello a la mejor película europea.

Margarethe von Trotta fue reconocida en sus primeros trabajos como una mujer claramente vinculada con los movimientos de promoción feminista, a través de un cine muy  sólido en el que no renunció a exponer comentarios críticos sobre el papel desempeñado por la mujer alemana tras el drama de la segunda guerra mundial.

Sin renunciar a esos postulados, posteriormente ha venido mostrando interés por cuestiones de tipo histórico, como Visión. La historia de Hildegard von Bingen (2009), que vimos en el Cine-Club la temporada pasada. Ahora, con su nueva película retoma el hilo ya señalado del feminismo militante, al tomar como personaje central otra mujer, Hannah Arendt, a cuya vida personal dedica la primera parte para luego entrar abiertamente en la situación conflictiva que le correspondió vivir y de la que fue protagonista.

6 de noviembre 2013. LA PIEDRA DE LA PACIENCIA

Sin título1Sesión número 1432

Titulo original: The patiente stone. Nacionalidad: Afganistán, Francia, Alemania, Reino Unido. Director: Atiq Raimi (2012). Productor: Michael Gentile. Argumento: la novela de Atiq Rahim. Guion: Jean-Claude Carrière y Atiq Rahimi. Fotografía: Thierry Arbogast. Dirección artística: Edwin Prib. Música: Max Richter. Montaje: Hervé de Luze Actores: Golshifteh Farahani (mujer), Hamid Djavdan (hombre), Hassina Burgan (tía), Massi Mrowat (soldado)

Duración: 102 minutos Versión original con subtítulos en español

En un pueblo devastado por la guerra, una mujer cuida de sus dos hijos y de su marido, que lleva dos semanas en coma. Sentada en silencio al lado de su esposo, decide seguir el consejo de su tía: “Cuenta tus preocupaciones a la piedra de la paciencia, ella te liberará”

Ahora que las tropas extranjeras (españolas incluidas) empiezan a salir de Afganistán puede ser un buen momento para conocer algo de aquel lejano, extraño, quizá incomprensible país, para el que la vida cotidiana es un constante sin vivir desde hace décadas. Y lo hacemos con esta película, en la que Atiq Rahimi traslada a imágenes su propia novela, Syngué sabour, escrita en francés y con la que ganó el premio Goncourt en 2008 (está editada en España por Siruela, con el mismo título de la película). Rahimi había debutado como director cinematográfi co en 2004 con Khakestar-o-khak, basada también en otra novela suya (editada en España por Lengua de Trapo con el título Tierra y cenizas) y para esta nueva versión de su otra novela ha contado con la inestimable colaboración de Jean-Claude Carrière, guionista en tantas ocasiones con Luis Buñuel. La línea argumental de La piedra de la paciencia parte de una leyenda extraída de la mitología persa: la “syngué sabour” es una piedra mágica a la que el hombre le puede confesar todos sus secretos, sentimientos y desgracias, liberándose así de su enorme peso interior, hasta que se rompe. Para la mujer afgana que siente el dolor íntimo de su soledad y tristeza, la piedra metafórica es su propio marido, inmovilizado, en estado vegetativo, tras haber recibido un balazo. A su lado, empieza a desarrollar un monólogo, mezcla de sufrimientos, acusaciones y confesiones. Surgen dolorosos recuerdos, vivencias inconfesables y todo un mundo personal, oculto hasta ese momento, que va desgranándose al lado de ese hombre inmóvil, de esa piedra en apariencia insensible. Atención a la protagonista, Golshifteh Farahani, premiada en el festival de Gijón por su interpretación en esta película y que ya había llamado la atención por su presencia, excelente, en A propósito de Elly o Encontrarás dragones.

21 de noviembre: SI QUIERO SILBAR, SILBO

Título original: Eu cand vreau sa fluier, fluier. Nacionalidad: Rumanía, Suecia, Alemania. Director: Florin Serban (2010). Producción: Catalin Mitulescu y Daniel Mitulescu. Argumento: la obra de teatro de Andrea Valean. Guion: Catalin Mitulescu y Florian Serban. Fotografía: Marius Panduru. Diseño de producción: Ana Ioneci. Montaje: Sorin Baican y Catalin Cristutiu

Actores: George PIstereanu (Silviu), Ada Condeescu (Ana), Mihai Constantin (director de la cárcel), Clara Voda (madre)

Duración: 94 minutos; Versión original con subtítulos en español

Premio del jurado en el festival de Berlin

A Silviu sólo le quedan cinco días para salir del centro de detención juvenil. Sin embargo, cinco días se convierten en una eternidad cuando su madre regresa, tras una larga ausencia, para llevarse a su hermano pequeño. Un hermano que él crió como a un hijo. Además, se ha enamorado de una hermosa trabajadora social. Con el tiempo acabándose y sus emociones en ebullición, Silviu cierra los ojos. La libertad, el viento, la carretera, su primer beso… Cualquier cosa puede pasarle ahora.

Diez años atrás, Catalin Mitulescu, director de Cómo celebré el fin del mundo, visitó junto a la dramaturga Andrea Valean, un centro de formación de menores difíciles y, tras el impacto inicial de esa vivencia, escribió el borrador de un guión cinematográfico mientras su compañera hacía lo mismo en forma de obra teatral. Más tarde, el director Florin Serban conoció ambos textos y quedó realmente impactado por su contenido, sensación que se completó cuando él mismo acudió a visitar un correccional juvenil y pudo conocer directamente la forma de vivir allí dentro y habló con algunos de los reclusos. “Empecé a comprender que muchas de sus acciones han sido influenciadas por sus familias, su entorno y por último por nosotros, los que estamos fuera de los muros de la prisión”. De esa forma, conjugando estos antecedentes, Serban inició los preparativos de la que había de ser su primera película. Nacido en Resita (Rumanía) en 1975, hasta entonces trabajada en TV, donde era un realizador de prestigio, preparación profesional que quiso completar ingresando en el programa de cine de la universidad de Columbia, en Estados Unidos. A su regreso decidió emprender una carrera como realizador cinematográfico y así tomó forma esta película, en la que participan varios actores no profesionales, jóvenes pertenecientes al reformatorio. Comentando este título, y poniéndolo en relación con otros procedentes también de Rumanía (un país que se está mostrando especialmente dinámico en este terreno, como venimos conociendo en el cine club a través de sucesivas películas), la crítica Desirée de Fez señala que se sitúa en un interesantísimo interludio entre la crónica social y el thriller, puesto que el director utiliza “los mecanismos de este género para hurgar en la realidad a la vez que genera suspense, juega con las expectativas del espectador y empieza a diseñar escenas de acción”, asegurando, además, que “Serban desarrolla con nervio y tensión un argumento modelo: secuestro, intento de negociación y rescate. Y deja que entre las juntas del relato, se cuele una reflexión tan medida como contundente sobre las disfunciones familiares, la educación, el clasismo y, de una forma más abstracta, la justicia”. Estos son los mimbres teóricos sobre los que se engarza esta historia que viene a confirmar la notable vitalidad del cine rumano y su extraordinaria capacidad para investigar de manera directa en la realidad social de un país sometido todavía a la herencia terrible dejada por el régimen anterior mientras pugna por incorporarse en plenitud al nuevo esquema europeo al que pertenece plenamente desde hace varios años.

6 de junio THREE

Título original: Three. Nacionalidad: Alemania. Director: Tom Tykwer (2010). Producción: Stefan Arndt. Fotografía: Frank Griebe. Diseño de producción: Uli Hanisch. Música: Tom Tykwer y Johnny Klime. Montaje: Mathilde Bonnefoy Actores: Sophie Rois (Hanna), Sebastian Schipper (Simon), Devid Striesow (Adam), Annedore Kleist

Duración: 114 minutos

Versión original con subtítulos en español  

 Hanna y Simon son una pareja de cuarentones que viven en Berlín. Son modernos, cultivados, desinhibidos. Sin saberlo, ambos conocen a Adam, un chico más joven… y se enamoran de él. Cuando ella se queda embarazada, la pregunta es obvia: ¿quién es el padre?  

 Aparentemente, el objetivo de esta película es exponer las características de un trío, esto es, una relación amorosa a tres bandas, el típico triángulo tantas veces expuesto en el cine y en la literatura. Quizá convenga no ser demasiado superficiales aceptando una explicación tan sencilla y evidente. Quizá sea mejor intentar encontrar, en la propuesta con la que Tykwer regresa al cine alemán, algunas ideas subyacentes a las que conviene prestar atención. Porque a lo mejor de lo que el director está hablando es de conflictos personales, de crisis de pareja, de insatisfacciones íntimas, de búsqueda de remedios a todo ello. En fin, del amor y sus muy complicadas variaciones. Tom Tykwer (Wuppertal, Alemania, 1965) es uno de los más prometedores realizadores alemanes de las últimas generaciones; tenía solo once años cuando empezó a rodar cortos en super8; tras acabar los estudios secundarios intentó ingresar en alguna escuela de cine, sin conseguirlo, pero sí pudo acceder, en 1987, a ser el programador del cine Movimiento, uno de los más prestigiosos de Berlín, a la vez que escribía sobre cine.

Después de rodar un par de cortometrajes que no tuvieron ningún éxito pero insistiendo y entrando en contacto con personas de la industria (hacía entrevistas, participaba en festivales), consiguió a comienzos de la década de los 90 que uno de sus guiones, Deadly Maria, pudiera llamar la atención de la cadena ZSF de la TV alemana, de donde pudo pasar a las salas cinematográficas de carácter experimental. Con varios amigos, montó luego una productora, que pudo desenvolverse entre serios apuros financieros, hasta que en 1998 llegó por fi n el éxito: Corre, Lola, corre fue el título que le abrió las puertas, no solo del reconocimiento sino también de Hollywood. A ese título providencial siguieron otros como La princesa y el guerrero (2000), En el cielo (2002) y, sobre todo, El perfume. Historia de un asesino (2006), rodada con un altísimo presupuesto. Ahora Tykwer ha regresado a su país natal para rodar este Three en la que también recupera otra forma de rodar, más intimista, menos grandilocuente, en el que el protagonismo corresponde realmente a los personajes y no a la ambientación. Hay que señalar además una aportación singular de Tykwer a sus películas, como autor de la música de casi todas ellas. Igual que fue un niño prodigio en lo que tenía que ver con el cine, también en este otro aspecto, el musical, fue precoz, pues empezó a recibir lecciones de piano a los ocho años.

Cuando empezó a rodar películas, desde los inicios pensó que necesitaba expresarse no solo mediante las imágenes sino también a través de la música, si bien, como él mismo reconoce, la primera banda sonora que escribió lo hizo más por necesidades financieras, o sea, para ahorrarse el salario del compositor; sin embargo, esa primera experiencia le animó a continuar por el mismo camino, interpretando que puede ser un proceso paralelo la escritura del guión y la de la banda sonora que debe acompañarlo, concibiendo que todo ello forma parte de un mismo acto creativo, de manera que lenguaje literario y melodía musical se ensamblan en la mente del creador. A partir de ahí, y en colaboración con otros amigos (Reinold Heil y John Klimek), promovió la formación del grupo Pale 3 que utiliza para la composición musical, no sólo para el cine sino también para conciertos.