Dinamarca

13 de noviembre 2013: NOCHE DE VINO Y COPAS

imagenTítulo original: Superclásico. Nacionalidad: Dinamarca. Director: Ole Christian Madsen (2011). Productores: Signe Leick Jensen y Lars Bredo Rahbek. Guion: Ole Christian Madsen y Anders Frithiof August. Fotografía: Jørgen Johansson. Diseño de producción: Søren Schwartzberg. Música: Jonas Struck. Montaje: Søren B. Ebbe. Actores: Anders W. Berthelsen (Christian), Paprika Steen (Anna), Adriana Masciliano (Fernanda), Jamie Morton (Oscar), Sebastián Estevanez (Juan Diaz), Dafne Schiling (Veronica). Duración: 99 minutos Versión original con subtítulos en español

Christian tiene una tienda de vinos al borde de la quiebra. Y en otros aspectos su vida no le va mucho mejor. Su mujer Anna que le ha dejado, trabaja como representante deportivo en Buenos Aires y vive una vida de lujo con la estrella del futbol Juan Diaz. Un día Christian y su hijo de 16 años cogen un avión destino Buenos Aires con la excusa de querer firmar los papeles de su divorcio con Anna.

Empezaremos desvelando un pequeño misterio: el título original de esta película, Superclásico, escrito así, en castellano, alude al encuentro anual entre los dos mayores rivales del fútbol argentino, el Boca Juniors y el River Plate. Pues de fútbol, al menos como telón de fondo, va esta película en la que el hasta ahora muy serio director Ole Christian Madsen (Roskilde, Dinamarca, 1966) abandona su trayectoria en el mundo de los dramas para meterse de lleno en el de la comedia. Alineado inicialmente en las tendencias del movimiento Dogma y seguidor de la estética de Thomas Vinterberg, Madsen empezó dirigiendo series de TV, pero al pasar al cine encontró nuevas posibilidades expresivas que le proporcionaron pronto el reconocimiento de la crítica. Su segunda película, Pizza King (2000) ganó el premio en el festival de Cine Joven de Valencia. Tras continuar trabajando para la pequeña pantalla, reanudó su actividad cinematográfica con Nordkraft (2005), Praga (2006), Flame y Citrón (2008) y ahora la película que nos ocupa hoy y que, en cierta forma, viene a ser la tercera parte de una trilogía, pues sus dos película anteriores giran, la primera, sobre el enamoramiento y la segunda, sobre la ruptura por lo que en esta tercera nos cuenta lo que sucede después. Para Madsen, la experiencia de este rodaje ha resultado muy atractiva porque, dice, en un país como Argentina ““experimentas una especie de liberación”” y, además, aficionado al fútbol como es, ha encontrado el ambiente adecuado para vivir en directo la forma apasionada que tienen allí de vivir estos acontecimientos deportivos. La película ha sido recibida calurosamente como una agradable bocanada de aire fresco envuelto en situaciones de inteligente comedia, muy bien resuelta, con un sólido cuadro de actores bien adaptados a lo que de ellos se espera

9 de octubre UN ASUNTO REAL

cartelSesión número 1428

Título original: En kongelig affaere. Nacionalidad: Dinamarca, Suecia, República Checa. Director: Nikolaj Arcel (2013). Productores: Meta Louise Foldager, Sisse Graum Jørgensen y Louise Vesth. Argumento: la novela “Prinsesse af blodet”, de Bodil Steensen-Leth. Guion: Rasmus Heisterberg y Nikolaj Arcel. Fotografía: Rasmus Videbaeck. Diseño de producción: Niels Sejer. Música: Cyrille Aufort y Gabriel Yared. Montaje: Kasper Leick y Mikkel E.G. Nielsen Actores: Mads Mikkelsen (Johann Friedrich Struensee), Alicia Vikander (Carolina Matilde), Mikkel Boe Folsgaard (rey Cristián VII), Trine Dyrholm (Juliane Marie), David Dencik (Ove Hoegg-Guldberg), Thomas W. Gabrielsson (Schak-Karl Rantzau), Laura Bro (Louise von Plessen), Cyron Melville (Enevoldt Brandt) Duración: 137 minutos Versión original con subtítulos en español

Esta es la verdadera historia de un hombre normal que conquistó el corazón de una reina y empezó una revolución. Centrada en el triángulo formado por el cada vez más loco Cristián VII de Dinamarca, su médico —el idealista e ilustrado Johann Friedrich Struensee— y la joven reina Carolina Matilde, sus acciones personales influyeron en toda una generación.

Poco sabíamos de Nikolaj Arcel (Copenhague, 1972) antes de entrar de manera impetuosa en las carteleras españolas con esta película, una de las grandes sorpresas de la temporada, con dos premios en el festival de Berlín y la nominación al oscar del pasado año. Hijo de un arquitecto y una psicóloga que se divorciaron cuando él tenía siete años, es hermano de la actriz Nastja Arcel. Asistió a la Escuela Bernadotte en Hellerup y tras hacer los estudios secundarios se matriculó en la Escuela de Cine de Dinamarca, donde se graduó en 2011. Su proyecto de fin de carrera, Last Symphony, ganó el gran premio en el festival de cortometrajes de Clermont Ferrand. Su debut como director lo hizo con Juego del rey (2004) que le valió el premio a mejor director en los galardones anuales del cine danés. A ella siguieron dos películas más y ahora, finalmente, Un asunto real, que le ha abierto las puertas de Hollywood donde ahora se encuentra trabajando en una nueva versión del famoso título Rebeca, que dirigió Alfred Hitchcock hace 50 años. La película de hoy tiene unos ingredientes absolutamente reales, en torno a la figura del rey Cristian VII de Dinamarca y Noruega, que reinó entre 1766 y 1808, conocido por su progresivo estado de locura, aunque hoy probablemente le llamaríamos un maniaco depresivo. A su lado llega la nueva reina, Carolina Matilde, inglesa, que trae a la corte nórdica, puritana y ultraconservadora, una llamarada de libertad, alegría y nuevas costumbres, lo que desatará la crisis total en el cerrado ambiente, maniobra de apertura y libertad en la que encontrará el apoyo del médico alemán Friedrich Struensee. El triángulo amoroso está servido pero también el arrebato protagonizado por unos valientes idealistas que lo arriesgaron todo por la liberación del pueblo. Aseguran, los que conocen el país, que aquel suceso cambió la historia de Dinamarca.

22 de febrero: Melancolía

Título original: Melancholia. Nacionalidad: Dinamarca, Suecia, Francia, Alemania, Italia. Director: Lars von Trier (2011). Producción: Zentropa Entertainments, Memfi s Films, Slot Machine, Liberator Productions, Zentropa Klön. Guion: Lars von Trier. Fotografía: Manuel Alberto Claro. Dirección artística: Jette Lehmann. Montaje: Molly M. Stensgaard.

Actores: Kirsten Dunst (Justine), Charlotte Gainsbourg (Claire), Kiefer Sutherland (John), Charlotte Rampling (Gaby), John Hurt (Dexter), Alexander Skarsgård (Michael), Udo Kier (organizador de la boda), Stellan Skarsgård (Jack)

Duración: 139 minutos.  Versión original con subtítulos en español 

 Justine y Michael dan una suntuosa fiesta para celebrar su boda en casa de la hermana de la novia y de su marido. Mientras tanto, el planeta Melancolía avanza hacia la Tierra.

A estas alturas, cualquier buen aficionado al cine sabe perfectamente quien es Lars von Trier (luego lo recordaremos, por si acaso), de manera que no cabe sorpresa alguna ante lo que cabe esperar de una de sus películas. La actual nos llega tras haber recibido las bendiciones del gran premio en el festival de Cannes (el más elitista de todos los festivales habidos en el mundo) y el clamor unánime, encantado, de la crítica, alguno de cuyos miembros ha llegado a bautizar Melancolía como “la mayor película artística de todos los tiempos”. A esa impresión contribuye el espectacular arranque, diez minutos rodados al ritmo y las sensaciones contenidas en el preludio del wagneriano “Tristán e Isolda”, una auténtica borrachera de imágenes a cámara lenta que ofrecen un apabullante desfile de incitaciones que insinúan la complejidad del drama que vendrá a continuación.

Es la manera que tiene Von Trier de exponer su idea de que estamos inmersos en un cosmos ocupado por incesantes momentos apocalípticos, pesadillas sin cuento, escenas que producen escalofríos, mientras el planeta Melancolía viene derecho hacia la Tierra, dispuesto a chocar con ella. En el centro del cósmico combate, Justine (¿es preciso recordar la obra del marqués de Sade?), ocupa la primera parte de la película, mientras que el protagonismo de la segunda pasa a su hermana Claire hasta llegar al clamoroso final. Lars von Trier es ya un habitual del Cine-Club “Chaplin”, en el que vamos viendo, una tras otra, sus películas, desde que despertó el interés de la crítica europea con su notable Europa (1991). Luego pudimos ver Bailar en la oscuridad (2000) y Dogville (2003). Nacido en Copenhague, Dinamarca (1956) estudió en el Danish Film School y consiguió sus primeros premios en el festival de Cine de Munich en los años 1981 y 1982; con “El elemento del crimen” despertó el interés de la crítica en el festival de Cannes y allí se inició una carrera de prestigio, asentada ya en títulos como Rompiendo las olas (1996) o Los idiotas (1998).

En 1995, Von Trier y otros directores daneses hicieron público un manifiesto de diez puntos al que titularon “Dogma 95” y que propugna la realización de un cine totalmente despojado de artificios que puedan distraer del elemento central de la narración, pero aquellas teorías juveniles han sido ya abandonadas, aunque en ocasiones esporádicas aún las recupera parcialmente.

Sobre el desenlace de Melancolía, Antonio José Navarro ha señalado que “nuevamente, el sentido de lo misterioso, de lo fatalista, de lo pictórico, presente en el fascinante prólogo del film, reaparece dentro del relato, centrado en cómo ambas hermanas afrontan el cataclismo final. Es un momento de gran cine, rematado por esa terrorífica y tierna escena final en la que Justine, para confortar a su sobrino Leo, construye con unos palos una cueva mágica en la que se refugian junto a su madre, cegados por la luz de Melancolía impactando en nuestra atmósfera”.