Estados Unidos

PERDICIÓN, EN EL CINE CLUB CHAPLIN

perdicionTermina el trimestre en el Cine Club Chaplin de Cuenca y como viene siendo habitual esta última cita se dedica a un título clásico, Perdición (Double indemnity) filmado por el gran Billy Wilder en 1944, con Barbara Stanwyck, Fred McMurray y Edward G. Robinson.

Aunque Wilder es mundialmente conocido por su extraordinaria facilidad para desarrollar la comedia, género en el que ha dejado títulos memorables, también realizó incursiones en otros, incluido el cine negro o policíaco, como es este caso. Un agente de seguros y una mujer planean matar al marido de esta última para cobrar la cuantiosa póliza; las cosas parecen ir muy bien hasta que interviene el investigador de la agencia de seguros a quien no es fácil convencer de cómo sucedieron los hechos.

La intriga, la argumentación dialogada, las reacciones personales a medida que avanza la trama, convierten a Perdición en un ejemplo de extraordinaria solidez en el repertorio del cine policíaco.

La película, que tiene una duración de 107 minutos, podrá verse en versión original subtitulada, el miércoles, 25 de marzo, a las 17, 19,30 y 22 horas, en la Sala Cinco de Multicines Odeón Cuenca.

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A 20 PASOS DE LA FAMA, EN EL CINE-CLUB CHAPLIN

20pasosNo hay en Cuenca muchas ocasiones de asistir a la proyección de un documental, género totalmente proscrito en las salas comerciales y que solo de manera esporádica encuentra acomodo entre las sesiones del Cine Club Chaplin. En esa situación nos encontramos esta semana, en que nos llega una película que, a su pertenencia al grupo citado añade el de ser un auténtico concierto musical, con actuaciones de Bruce Springsteen, Sting, Mick Jagger, Stevie Wonder y un larguísimo etcétera, aunque ellos no son los protagonistas, sino las personas, generalmente mujeres, que los acompañan en sus actuaciones.

Porque Morgan Neville, escritor, productor y director de cine, con larga experiencia en el terreno del documental, se planteó conocer y seguir a esos figurantes anónimos que forman parte de los coros en los grandes conciertos. Nadie conoce sus nombres, no figuran en los carteles anunciadores, pero su presencia es fundamental para garantizar la brillantez del espectáculo y la calidad del concierto. A 20 pasos de la fama ganó este año el oscar al mejor documental y con ese aval llega este miércoles, día 3 de diciembre, con una duración de 91 minutos, a la Sala Cinco de Multicines Odeón a las 17, 19,30 y 22 horas, en versión original subtitulada en español.

Previamente a la película se proyectará el cortometraje Shoot for the Moon, dirigido por Casandra Macías Gago y producido por la Escuela de Cine de la Comunidad de Madrid.

UNA NOCHE, ESTE JUEVES EN EL CINE-CLUB CHAPLIN

Lucy-Mulloy_web2La habitual sesión de los miércoles en el Cine Club Chaplin se traslada esta semana al jueves, día 30, para facilitar la celebración de la Fiesta del Cine en los Multicines Odeón.
La sesión, que hace el número 1465 en la historia del Cine Club, estará dedicada a la película Una noche, producción estadounidense y cubana dirigida por Lucy Mulloy, en torno a ese drama de larga duración que es la continua huida de cubanos que abandonan (o intentan hacerlo) la isla para encontrar refugio y nuevas posibilidades en las cercanas costas de Florida. Como sucede siempre en cualquier experiencia emigratoria, sea de africanos a Europa o como la que se escenifica en la película, tras ella hay docenas de historias personales, cada una con su propia dimensión y circunstancias. Lucy Mulloy, que ya había rodado varios cortometrajes, pasó varios meses en Cuba documentándose para realizar su primera película en la que cuenta con actores no profesionales. Una noche tiene una duración de 90 minutos y se proyectará en la Sala Cinco de Multicines Odeón a las 17, 19,30 y 22 horas del jueves, día 30. Previamente a la película se proyectará el cortometraje La cicatriz, dirigido por José Manuel Cáceres y producido por la Escuela de Cine de la Comunidad de Madrid.

20 de noviembre 2013. TO THE WONDER

Título original: To the Wonder. Nacionalidad: Estados Unidos. Director: Terrence Malick (2012). Productores: Sarah Green
y Nicolas Gonda. Guion: Terrence Malick. Fotografía: Emmanuel Lubezki. Diseño de producción: Jack Fisk. Música: Hanan Townshend. Montaje: A.J. Edwards, Keith Fraase, Shane Hazen, Christopher Roldan y Mark Yoshikawa. Actores: Ben Affl eck (Neil), Olga Kurylenko (Marina), Rachel McAdams (Jane), Javier Bardem (padre Quintana), Charles Baker

Duración: 113 minutos

Versión original con subtítulos en español

Neil, un aspirante a escritor, se debate entre dos mujeres, Marina, una joven madre europea que se traslada a Estados Unidos y Jane, una vieja amiga con la que inicia una relación; el triángulo le desconcierta, pero el cura Quintana está dispuesto a ayudarle.

Hijo de un ejecutivo fi nanciero, Terrence Malik (Ottawa, Illinois, 1942) arrastra una pesada carga personal: sus dos hermanos murieron en trágicas circunstancias, uno en accidente de coche y el otro en un suicidio en España. Estudió Filosofía en Harvard y Oxford, trabajó en las revistas Life y Newsweek y en el diario The New Yorker (y también tuvo una experiencia como trabajador agrícola); tras rodar un cortometraje, ingresó en el American Film Institute. Su trabajo en el cine se inició en el departamento de guiones, participando en la escritura de Drive, He Said y Harry el sucio. En 1974 dirigió su primer largometraje, Malas tierras,
al que ha seguido una fi lmografía muy espaciada y siempre impactante en el espectador: Días del cielo (1978), El nuevo mundo (2006), El árbol de la vida (2011). Auténtico esteta de la imagen, a la que trata con mimo y sumo cuidado, las obras de Malick nunca dejan indiferente aunque en ocasiones puedan irritar o, cuando menos, sorprender.
Tanto su vida personal como su actividad artística están marcadas por una aureola de hombre misterioso y excéntrico. Los actores que han intervenido en el rodaje de esta película explican su desconcierto ante la forma de trabajar de Malick: les mostró obras clásicas de todo tipo de artes, como el cine, la música, la pintura o la literatura para meterles en la mente de sus personajes. Javier Bardem, por ejemplo, tuvo que entrevistarse con curas y presos para compartir con ellos las complejas historias de sus vidas. Como en la mayoría de los filmes de Malick, el lugar en que se desarrolla la acción alcanza también protagonismo propio. En este caso, eligió una pequeña localidad de Oklahoma, Bartlesville, donde se sintieron encantados recibiendo a todo el equipo y compartiendo con ellos el tiempo de rodaje.

16 de octubre AMOR Y LETRAS

cartelSesión número 1429

Título original: Liberal arts. Nacionalidad: Estados Unidos. Director: Josh Radnor (2012).

Producción: Brice Dal Farra, Claude Dal Farra, Lauren Munsch, Josh Radnor y Jesse Hara. Guion: Josh Radnor. Fotografía: Seamus Tierney. Diseño de producción: Jade Healy. Música: Ben Toth. Montaje: Michael R. Miller. Actores: Josh Radnos (Jesse Fisher), Elizabeth Olsen (Zibby), Richard Jenkins (profesor Peter Hoberg), Allison Janney (Judith), Elizabeth Reaser (Ana), John Magaro (Dean), Zac Efron (Nat). Duración: 97 minutos Versión original con subtítulos en español

Desencantado con su trabajo y con un futuro incierto, Jesse Fisher regresa a su antigua universidad para la cena de jubilación de su profesor favorito. Un encuentro fortuito con Zibby, una precoz estudiante de 19 años, despierta en Jesse sentimientos que creía olvidados.

Aunque el nombre de Josh Radnor carece aún de la popularidad que tienen otros actores americanos, algunos espectadores quizá lo identifiquen por su participación en la popular serie televisiva Cómo conocí a vuestra madre, en la que interpreta uno de los roles principales, mientras que como director debutó hace un par de años con un título que recibió las bendiciones del festival de Sundance, donde ganó algún premio, HappyThankYouMorePlease. Tras aquella experiencia, Josh Radnor lo ha vuelto a intentar y su Amor y letras volvió a estar entre los títulos de Sundance 2012, aunque en esta ocasión sin premios, pero ayuda a definir la personalidad de este joven creador, nada rupturista con las formas pero sí renovador en cuanto a la ideología que transmite y que lo vincula directamente con las características del cine independiente americano, sin necesidad de ofrecer historias retorcidas ni personajes angustiados. En efecto, nos encontramos ante un planteamiento de comedia romántica de ingredientes clásicos en torno a una pareja que funciona muy bien gracias a la química natural que hay entre ellos. Pero lo que diferencia la película de otras muchas similares es el huir de la banalidad, por no decir estupidez, que forma parte del común de películas juveniles americanas, donde el mal gusto y las escenas ridículas se encuentran a la orden del día. Aquí, por el contrario, hay sensibilidad, un buen guión, correctos diálogos y situaciones dotadas de originalidad en el planteamiento, derivando hacia el esperado final razonable. Josh Radnor (Columbus, Ohio, 1974) estudió en un instituto de su ciudad y se graduó en Artes escénica en el Kenyon Collegue. Consiguió el MFA en la Tisch School of Arts de la Universidad de Nueva York y debutó en Broadway en la versión teatral de El graduado. Desde entonces, su carrera se ha orientado a través de los diversos medios, incluyendo la televisión, en la que protagonizó en 2005 su gran papel, el de Ted Mosby en How I met your Mother.

 

29 de mayo: BESTIAS DEL SUR SALVAJE

bestias_surTítulo original: Beasts of the souther wild. Director: Benh Zeitlin (2012). Nacionalidad: Estados Unidos. Productores: Michael Gottwald, Dan Janvey y Josh Penn. Argumento: la obra “Juicy and delicious”, de Lucy Alibar. Guion: Lucy Alibar y Benh Zeitlin. Fotografía: Ben Richardson. Diseño de producción: Alex DiGerlando. Música: Dan Romer y Benh Zeitlin. Montaje: Crockett Doob y Affonso Gonçalves

Actores: (Hushpuppy), (Wink), Levy Easterly (Jean), Lowell Landes (Walrus), Pamela Harper (Little Jo), Gina Montana (Miss Bathsheba), Amber Henry (LZA), Jonshel Alexander (Joy), Joseph Brown (Winston)

Duración: 92 minutos

Versión original, con subtítulos en español

Festival de Sundance (2012): mejor película y mejor fotografía. Critics Choce Awards (2012): mejor intérprete joven (Wallis). Festival de Cannes (2012): Cámara de oro y premio de la FIPRESCI en la sección Un certain regard. Premios Gothan (2012): mejor nuevo director. Independent Spirit Awards (2012): mejor fotografía. National Board of Review (2012): mejor actriz revelación (Wallis). Asociación de Críticos de Los Ángeles: mejor actor secundario y mejor banda sonora original. Festival de Deauville (2012): gran premio del jurado.  

En una olvidada y orgullosa comunidad, instalada en una zona pantanosa formada por los meandros del río Mississippi, apartada del mundo por un inmenso dique, la pequeña Hushpuppy, de seis años, está a punto de quedarse huérfana. Hace tiempo que su madre se fue, y su adorado y alocado padre siempre está de juerga. Hushpuppy debe arreglárselas como puede en medio de la nada, rodeada de animales semisalvajes.  

Benjamin Harold Zeitlin, conocido como Benh Zeitlin (Nueva York, 1982) es compositor, animados y, desde el año pasado, director de cine, cuyo debut, con esta película, ha signifi cado uno de los grandes hitos de la cinematografía mundial, desfi lando con enorme éxito por numerosos festivales y llegando a la mismísima fi nal de los oscar. Nacido en Manhattan y criado en Queens, es un típico personaje ligado a la ciudad de los rascacielos. Hijo de los folkloristas Mary Amanda Dargan y Steven Joel, se graduó en la universidad de Weslevan, en Middletown, Connecticut y desde muy joven (todavía lo es: apenas si tiene 30 años) decidió dedicarse al mundo del espectáculo y singularmente al cine. Fue cofundador en 2004 de una asociación de cineastas independientes bautizada como “Court 13”, del nombre de una abandonada pista de squash que encontraron en la universidad y que ellos utilizaban como plató de fi lmaciones. En 2008 rodó su primer cortometraje, Glory at Sea y cuatro años más tarde emprendió el rodaje de su primer largometraje que desde su inicial presentación en el festival de Sundance mereció los máximos galardones y reconocimientos. Basada en la obra dramática en un solo acto de Lucy Alibar Juicy and Delicious, la película realiza una sensible y emocionada inmersión en un mundo absolutamente desconocido, una comunidad bayou que vive aislada en una isla rodeada por agua creciente que amenaza la supervivencia del espacio natural y de sus habitantes. La isla imaginaria de la película, “Isle de Charles Doucet” conocida por sus residentes como el “Bathtub”, fue inspirada por algunas comunidades de pesca independientes amenazadas por la erosión, huracanes, y la subida de los niveles de agua en algunos lugares de Luisiana, en particular la Isle de Jean Charles. La película fue filmada en el pueblo de la parroquia de Terrebonne Montegut, situada también en ese estado del sur de los Estados Unidos. Lo que ha sorprendido a todo el mundo, incluidos de manera simultánea crítica y público, es la potente y visceral propuesta indie que se ha colado en la lista de las mejores películas del año, gracias a una puesta en escena impagable y un discurso que apela a la fuerza del espíritu humano para hacer frente a cualquier situación, en un canto desgarrado hacia los valores de la naturaleza. Zeitlin diseña un auténtico microcosmos humano y social, en el que conviven ideas del máximo candor con la sombra apocalíptica de un destino que parece imposible de parar o alterar, y en el que la niña protagonista queda inmersa como una auténtica líder en potencia, dispuesta a poner en juego valor y coraje para, desde su inconsciencia juvenil, afrontar la dureza de una situación ante la que los demás parecen haberse entregado. Es, endefi nitiva, y en esencia, un canto a la vida y al valor de la inteligencia humana.

BESTIAS DEL SUR SALVAJE (2 de mayo 2013 Sesión número 1420)

 

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Título original: Beasts of the souther wild. Director: Benh Zeitlin (2012). Nacionalidad: Estados Unidos. Productores: Michael Gottwald, Dan Janvey y Josh Penn.  Argumento: la obra “Juicy and delicious”, de Lucy Alibar. Guion: Lucy Alibar y Benh Zeitlin. Fotografía: Ben Richardson. Diseño de producción: Alex DiGerlando. Música: Dan Romer y Benh Zeitlin. Montaje: Crockett Doob y Affonso Gonçalves Actores: (Hushpuppy), (Wink), Levy Easterly (Jean), Lowell Landes (Walrus), Pamela Harper (Little Jo), Gina Montana (Miss Bathsheba), Amber Henry (LZA), Jonshel Alexander (Joy), Joseph Brown (Winston)

Duración: 92 minutos. Versión original, con subtítulos en español

Festival de Sundance (2012): mejor película y mejor fotografía. Critics Choce Awards (2012): mejor intérprete joven (Wallis). Festival de Cannes (2012): Cámara de oro y premio de la FIPRESCI en la sección Un certain regard. Premios Gothan (2012): mejor nuevo director. Independent Spirit Awards (2012): mejor fotografía. National Board of Review (2012): mejor actriz revelación (Wallis). Asociación de Críticos de Los Ángeles: mejor actor secundario y mejor banda sonora original. Festival de Deauville (2012): gran premio del jurado.

En una olvidada y orgullosa comunidad, instalada en una zona pantanosa formada por los meandros del río Mississippi, apartada del mundo por un inmenso dique, la pequeña Hushpuppy, de seis años, está a punto de quedarse huérfana. Hace tiempo que su madre se fue, y su adorado y alocado padre siempre está de juerga. Hushpuppy debe arreglárselas como puede en medio de la nada, rodeada de animales semisalvajes.   

Benjamin Harold Zeitlin, conocido como Benh Zeitlin (Nueva York, 1982) es compositor, animados y, desde el año pasado, director de cine, cuyo debut, con esta película, ha signifi cado uno de los grandes hitos de la cinematografía mundial, desfi lando con enorme éxito por numerosos festivales y llegando a la mismísima fi nal de los oscar. Nacido en Manhattan y criado en Queens, es un típico personaje ligado a la ciudad de los rascacielos. Hijo de los folkloristas Mary Amanda Dargan y Steven Joel, se graduó en la universidad de Weslevan, en Middletown, Connecticut y desde muy joven (todavía lo es: apenas si tiene 30 años) decidió dedicarse al mundo del espectáculo y singularmente al cine. Fue cofundador en 2004 de una asociación de cineastas independientes bautizada como “Court 13”, del nombre de una abandonada pista de squash que encontraron en la universidad y que ellos utilizaban como plató de fi lmaciones. En 2008 rodó su primer cortometraje, Glory at Sea y cuatro años más tarde emprendió el rodaje de su primer largometraje que desde su inicial presentación en el festival de Sundance mereció los máximos galardones y reconocimientos. Basada en la obra dramática en un solo acto de Lucy Alibar Juicy and Delicious, la película realiza una sensible y emocionada inmersión en un mundo absolutamente desconocido, una comunidad bayou que vive aislada en una isla rodeada por agua creciente que amenaza la supervivencia del espacio natural y de sus habitantes. La isla imaginaria de la película, “Isle de Charles Doucet” conocida por sus residentes como el “Bathtub”, fue inspirada por algunas comunidades de pesca independientes amenazadas por la erosión, huracanes, y la subida de los niveles de agua en algunos lugares de Luisiana, en particular la Isle de Jean Charles. La película fue fi lmada en el pueblo de la parroquia de Terrebonne Montegut, situada también en ese estado del sur de los Estados Unidos. Lo que ha sorprendido a todo el mundo, incluidos de manera simultánea crítica y público, es la potente y visceral propuesta indie que se ha colado en la lista de las mejores películas del año, gracias a una puesta en escena impagable y un discurso que apela a la fuerza del espíritu humano para hacer frente a cualquier situación, en un canto desgarrado hacia los valores de la naturaleza. Zeitlin diseña un auténtico microcosmos humano y social, en el que conviven ideas del máximo candor con la sombra apocalíptica de un destino que parece imposible de parar o alterar, y en el que la niña protagonista queda inmersa como una auténtica líder en potencia, dispuesta a poner en juego valor y coraje para, desde su inconsciencia juvenil, afrontar la dureza de una situación ante la que los demás parecen haberse entregado. Es, en defi nitiva, y en esencia, un canto a la vida y al valor de la inteligencia humana.

“THE MASTER” ABRIRÁ EL PROGRAMA DEL CINE CLUB CHAPLIN EN ABRIL

untitledComo es costumbre, el Cine-Club Chaplin descasa en esta Semana Santa, tras haber concluido la programación del trimestre con la deliciosa comedia de Howard Hawks La fiera de mi niña. Las sesiones se reanudarán el miércoles, 3 de abril, con una de las películas de más fuerte impacto (y mayores polémicas) de los últimos meses, The Master, dirigida por Paul Thomas  Anderson e interpretada por Joaquin Phoenix, Philip Seymour Hoffman y Amy Adams. Considerada por algunos críticos como una auténtica obra maestra, se trata de una propuesta nada fácil de digerir sin esfuerzo porque, como es habitual en el cine de Paul Thomas Anderson, incita de manera constante a reflexionar sobre las cuestiones que plantea, a partir de un relato argumental establecido a partid de un veterano de la Marina que regresa a casa envuelto en inseguridades y dudas. En esa situación personal crítica siente la llamada de La Causa y la influencia de su carismático líder. A partir de ahí, un tremendo tour de force interpretativo a cargo de dos extraordinarios actores. La película, como suele ocurrir en el Cine Club, se verá en versión original subtitulada.

 

 

EL PROFESOR 23 de enero 2013 Sesión número 1407

Título original: Detachment. Director: Tony Kaye (2011). Nacionalidad: Estados Unidos.

Productores: Bingo Gubelmann, Benji Kohn, Carl Lund, Chris Papavasiliou, Greg Shapiro y Austin Stark. Guion: Carl Lund. Fotografía: Tony Kaye. Diseño de producción: Jade Healy. Música: The Newton Brothers. Montaje: Peter Goddard

Actores: Adrien Brody (Henry Barthes), Marcia Gay Harden (Carol Dearden), Christina Hendricks (Sarah Madison), Bryan Cranston (Sr. Dearden), William Petersen (Sr. Kepler), Tim Blake Nelson (Sr. Wiatt), Betty Kaye (Meredith), Sami Gayle (Erica), Lucy Liu (Dra. Doris Parker), Blythe Danner (Sra. Perkins), James Caan (Charles Seaboldt)

Duración: 100 minutos Versión original con subtítulos en español

A estas alturas casi podría hablarse ya de un subgénero cinematográfico en torno al mundo de la educación o, más singularmente, de la escuela (desde El club de los poetas muertos a Los chicos del coro, pasando por un larguísimo y variado repertorio) planteado, por lo general, a partir de unas premisas casi tópicas: un grupo estudiantil conflictivo, complicado, quizá en situación de desarraigo social, al que llega un profesor animoso, ilusionado, utópico (también quizá) con el empeño de mejorar la situación que encuentra.

A esos parámetros responde, en líneas generales, El profesor, con algunos detalles añadidos que marcan considerables variaciones sobre el esquema básico y que tienen mucho que ver con la personalidad del director, Tony Kaye (Londres, 1952), llegado al cine tras una larga experiencia en la grabación de video clips musicales, entre los que se cuentan algunos premiados con los Grammy, entre ellos, el último, dedicado a Johnny Cash. Pasó al cine en 1998 con una película ciertamente de impacto, American History X, un argumento terrible, durísimo, en torno a los ambientes juveniles filonazis americanos, en el que Edward Norton ponía imagen al protagonista; en 2010 rodó Black water transit, no estrenada en España y a ella sigue El profesor. Entre unas y otras fi guran también varios documentales vistos por lo general en festivales especializados. Con todo ello podemos sintetizar la personalidad de Tony Kaye englobándolo en el grupo de los directores americanos de marcado espíritu independiente, lo que no es obstáculo para adaptarse sin problemas a trabajar en el seno de la industria más mercantilizada del mundo pero en la que, paradójicamente, pueden encontrarse sufi cientes márgenes para el trabajo creativo como desde siempre se ha podido comprobar. Hablando de esta película, Kaye reconoce que le gustan y atraen los temas sociales y por ello, en este caso, explora el sector educativo, mientras que American History X afrontaba el racismo, Lake of fi re es un documental sobre el aborto y Black water transit trata del medio ambiente. En El Profesor la interesa tanto la familia como la escuela y por ello trata indistintamente la paternidad como la enseñanza y explica sobre su método de trabajo: “No considero que mi trabajo sea estilizado, pero es verdad que la mayoría de espectadores piensa que mi cine tiene un aspecto particular. Solo me esfuerzo en que parezca real, que las situaciones sean auténticas. Intento captar emociones verdaderas. No me gusta la interpretación. No me gustan las cosas que no parecen auténticas. Me limito a explorar las cualidades mentales y morales de los individuos que están ante la cámara”.

24 de octubre 2012: MOONRISE KINGDOM

Título original: Moonrise Kingdom. Nacionalidad: Estados Unidos. Director: Wes Anderson (2012). Productores: Jeremy Dawson, Scott Rudin, Steven Rales y Wes Anderson. Guion: Wes Anderson y Roman Coppola. Fotografía: Robert Yeoman. Diseño de producción: Adam Stockhausen. Música: Alexandre Desplat.

Actores: Bruce Willis (capitán Sharp), Edward Norton (jefe de tropa de los scouts), Bill Murray (Sr. Bishop), Tilda Swinton (servicios sociales), Jason Schwartzman (primo Ben), Frances McDormand (Sra. Bishop), Kara Hayward (Suzy), Jared Gilman (Sam)

Duración: 95 minutos. Versión original con subtítulos en español

 En una isla de la costa de Nueva Inglaterra en el verano de 1965 una chica y un chico de doce años se enamoran, hacen un pacto secreto y se escapan a terrenos selváticos e inexplorados. Cuando varias autoridades intentan perseguirlos, se forma una violenta tormenta en la costa… y la comunidad de la pacífica isla se verá trastornada irremediablemente.

Elegida para inaugurar el festival de Cannes de este año, la última película de Wes Anderson fue recibida clamorosamente y rápidamente calificada como la mejor obra de su autor, auténtica quintaesencia del cine que ha venido realizando desde que rodó su primera película en 1996.

Wesley Mortimer Wales Anderson (Houston, Texas, 1969), graduado en Filosofía en la universidad de Austin, entró en el cine rodando un corto en colaboración con un grupo de amigos, un trabajo que llamó la atención del productor James L. Brooks quien le facilitó el medio para transformarlo en un largometraje, Ladrón que roba a ladrón, su primera película, a la que siguieron Rushmore (1998), Los Tennebauns (2001), The life aquatic with Steve Zissou (2007), The Darjeeling limited (2007) y Fantástico Sr. Fox (2009), todas ellas, como se puede comprobar, marcadas por una línea temática que encuentra su explosión definitiva en Moonrise Kingdom: la niñez, la adolescencia, el fin de ese periodo, el acercamiento al mundo de los adultos, elaborando comedias sentimentales, con un toque divertido, pero muy lejos de la astracanada ridícula y espasmódica que forma en la actualidad el núcleo básico de lo que en Hollywood entienden por comedia, seguramente el género más venerable y respetable de la industria fílmica americana, asentado en un repertorio de títulos ciertamente memorable.

Anderson reconoce que para realizar Moonrise Kingdom se basó en su propia experiencia: “Quería recordar lo que es el amor a los doce años o por lo menos, cómo se imagina uno que es el amor a esa edad, una edad en la que el libro que estás leyendo puede convertirse en todo tu mundo. Cuando eres un niño, la aventura y lo fantástico te hablan. Crees o quieres creer que lo que lees es real”. Como en toda obra creativa, las referencias son siempre interesantes. Anderson proclama que para rodar esta película se inspiró en Black Jack (Ken Loach, 1979), Melody (Waris Hussein, 1971) pero, sobre todo, en La piel dura (François Truffaut, 1976), citas que vienen a decirnos en qué fuentes clásicas bebe el director tejano, caracterizado además por la absoluta precisión detallista con que lleva a cabo su trabajo, lo que convierte cada una de las escenas de sus películas en auténticas obras de arte en sí mismas, con un cuidado exquisito hacia el encuadre, la policromía y la banda sonora. Con una filmografía todavía escueta (sólo siete películas), Wes Anderson ha logrado convertirse en uno de los elementos más notables del actual cine estadounidense. (Los amigos de hacer comparaciones y analizar situaciones similares pueden guardar en su memoria esta película y luego, el mes próximo, ponerla en relación con Amor bajo el espino blanco, que bien puede ser lo mismo, en cuanto a amores juveniles, pero en versión china).

20 de junio 2012 (17 y 22 horas) LA CONSPIRACIÓN

Título original: The Conspirator. Nacionalidad: Estados Unidos. Director: Robert Redford (2011). Producción: Brian Peter Falk, Bill Holderman, Robert Redford, Greg Shapiro y Robert Stone. Argumento: James D. Solomon y Gregory Bernstein. Guion: James D. Solomon. Fotografía: Newton Thomas Sigel. Diseño de producción: Kalina Ivanov. Música: Mark Isham. Montaje: Craig McKay Actores: James McAvoy (Frederick Aiken), Robin Wright (Mary Surratt), Kevin Kline (Edwin Stanton), Evan Rachel Wood (Anna Surratt), Danny Huston (Joseph Holt), Justin Long (Nicholas Baker), Tom Wilkinson (Johnson), Alexis Bledel (Sarah), Toby Kebbell (John Wilker), Colm Meaney (general David Hunter) Duración: 123 minutos Versión original con subtítulos en español

Tras el asesinato de Abraham Lincoln, ocho personas son detenidas y acusadas de conspirar para matar al presidente, al vicepresidente y al secretario de Estado. La única mujer que se encuentra entre ellos, Mary Surratt regenta una pensión donde el autor del magnicidio —John Wilkes Booth— y sus cómplices se reunieron y planearon los atentados simultáneos. El abogado Frederick Aiken, un héroe de guerra unionista de 28 años, accede a regañadientes a defender a Surratt ante un tribunal militar.

No se prodiga mucho Robert Redford en la dirección, aunque tampoco renuncia a ella y por eso comparece de manera esporádica con propuestas que siempre tienen un contenido de riesgo, un añadido de interés, resultado de una cuidadosa selección de los temas que elige para llevar a la pantalla como realizador. Poco hay que decir de su faceta de actor, suficientemente conocida y tampoco de su compromiso, directo y personal, con cuestiones de nuestro tiempo que tienen que ver con conceptos tan serios como la dignidad, la solidaridad y el respeto por los derechos humanos. Redford (Santa Mónica, 1937) se estrenó en la realización con Gente corriente (1980) y la continuó con Un lugar llamado Milagro (1988), El río de la vida (1992), Quiz Show/El dilema (1994), El hombre que susurraba a los caballos (1998) y La leyenda de Bagger Vance (2000) para volver a ponerse tras la cámara en torno a un episodio poco o nada conocido de la historia americana: la primera condena a muerte de una mujer en Estados Unidos, acusada (según todos los indicios, injustamente) de haber participado en el complot para asesinar al presidente Lincoln.

Redford no tiene inconveniente en reconocer que “me interesan las historias que la gente no conoce, sobre todo cuando están dentro de un suceso histórico que todo el mundo cree conocer”. Que es lo que pasa, justamente, con el asesinato de Abraham Lincoln, el mítico presidente americano que encabezó el movimiento de liberación de los esclavos negros, cuestión que habría de desembocar en la guerra civil. Acabado el conflicto y cuando todo el mundo esperaba iniciar un periodo de paz y conciliación, el actor John Wilkes Booth asesinó al presidente; según la versión corriente, ansioso de obtener notoriedad y popularidad. La parte ignorada de este asunto es, justamente, la del complot en que estuvieron implicados otros y que terminó por afectar, de manera indirecta, a la posadera del lugar en que se reunían. El periodista James Solomon necesitó 18 años para documentarse sobre lo que pudo haber sucedido en aquellos días dramáticos y a pesar de las enormes dificultades encontradas, consiguió finalmente elaborar un texto que, sin embargo, no encontró rápido acomodo para su traslado a la pantalla. En efecto, fuerzas políticas conservadoras encontraron que, en la especie de juicio a medida que condenó a Mary Surratt se puede encontrar un paralelismo directo con las dudosas actuaciones que el actual gobierno está llevando a cabo contra los islamistas recluidos en Guantánamo. Los abusos tras el atentado contra Lincoln se parecen mucho a estos otros abusos, cuando el poder pretende encontrar un culpable a cualquier costa.

20 de junio (19,30 horas): MANHATTAN

Título original: Manhattan. Nacionalidad: Estados Unidos. Director: Woody Allen (1979). Producción: Jack Rollins/Charles H. Joffe Productions, para United Artists. Productor: Charles H. Joffe. Guión: Woody Allen, Marshall Brickman. Fotografía: Gordon Willis. Diseño de producción: Mel Bourne. Música: George Gershwin. Actores: Woody Allen (Isaac Davis), Diane Keaton (Mary Wilke), Michael Murphy (Yale Pollack), Mariel Hemingway (Tracy), Meryl Streep (Jill Davis), Anny Byrne Hoffman (Emily Pollack), Karen Ludwig (Connie), Michel O’Donoghue (Dennis), Wallace Shawn (Jeremiah) Duración: 96 minutos Versión original con subtítulos en español Dos nominaciona al oscar 1970 (mejor guión y mejor actriz secundaria, Mariel Hemingway), premio BAFTA a la mejor películas del año; premio de la National Board of Reviewe a la mejor películas.

Isaac Davis, un neoyorquino de mediana edad lo tiene todo, o sea, todo lo que no desea: un trabajo odioso (escribe gags para TV), una novia a la que no quiere y una ex-esposa a la que le gustaría estrangular. Está escribiendo un libro en el que cuenta su vida íntima cuando conocer a Mary, la sexy e inteligente amante de su mejor amigo. Como es lógico, se enamora perdidamente de ella.

 La legión de seguidores de Woody Allen se encuentra un tanto desanimada ante la evolución de las últimas películas del genio, y quien más quien menos considera que a medida que envejece ha ido perdiendo fuerza, imaginación, ironía y alegría, ese peculiar espíritu sardónico que impregna toda su obra. Para recuperar los ánimos y devolver la confianza a los escépticos, aquí está Manhattan, para muchos la obra cumbre, la síntesis más clara de en qué consiste el mundo alleniano y, por otra parte, considerada -Wikipedia dixit- un clásico en la historia del cine.

 Manhattan tiene todo lo que hace falta para configurar una gran película (una gran obra de arte): un guión lúcido, claro y reluciente; unos diálogos ingeniosos, chispeantes, cargados de inteligencia; una imagen sobria a la vez que brillante, en luminoso blanco y negro; unos personajes creíbles, que dicen cosas atractivas, suficientes para mantener la atención sin decaer un instante; una música que embriaga de principio a fin, una auténtica antología de los sonidos de nuestro tiempo. Está desde luego, el leif-motiv preferido de Allen, el amor, las mujeres, las relaciones entre hombres y mujeres, las obsesiones (represiones) sexuales. Y, en fin, está Nueva York, el gran tema, el gran pretexto de Allen para toda su obra, aunque parezca que en los últimos años lo ha traicionado con Londres, Barcelona o Paris.

Woody Allen (Nueva York, 1935) fue un mal estudiante pero un imaginativo inventor de ideas para sobrevivir, camino por el que llegó a la publicidad, la TV, algunas revistas y el teatro. Aprendió a sacar provecho de sus gags, vendiéndolos mientras estudiaba en la universidad. A los 19 años empezó a vender sus chistes a la NBC, contrajo su primer matrimonio y empezó a ir a un psicoanalista. Actor de TV y clubs nocturnos, escribe obras teatrales y reescribe el guión de una película china, “Lilí la tigresa”. En el cine fue primero actor y luego, desde 1969, director, debutando con Toma el dinero y corre. La consagración le llegó en 1977 con el oscar a la mejor película por Annie Hall, considerada por muchos su mejor obra (oscar por cierto que no recogió: ese día tenía que tocar el clarinete en el Michael Pub’s y dijo que eso era más importante que estar en Los Ángeles), aunque otros se inclinan por Manhattan, si bien en su intensa fi lmografía hay preferencias para todos los gustos. Dotado de una innegable capacidad para el trabajo, sale a película por año, todas escritas por él mismo, si bien en los últimos tiempos ha renunciando a figurar en ellas como intérprete.

Manhattan se estrenó el 25 de abril de 1979 en 29 salas simultáneamente y pronto consiguió el favor del público americano, generalmente no muy adicto al peculiar estilo del director, que siempre ha encontrado mejor acogida en Europa. En el origen de la película está el amor de Allen por su ciudad natal, y especialmente por Manhattan y la emoción que le producía oír la música de Gershwin. Que esos mismos sentimientos podamos compartirlos este día.

28 de marzo: LA MUJER PANTERA

Título original: Cat people. Nacionalidad: Estados Unidos. Director: Jacques Tourneur (1942). Producción: RKORadio Pictures. Productor: Val Lewton. Guión: Hewitt Bodeen. Fotografía: Nicholas Musuraca, en blanco y negro. Director artístico: Albert S. D’Agostino. Música: Roy Webb y Constantin Bakaleinikoff. Montaje: Mark Robson. Actores: Simone Simon (Irena), Kent Smith (Oliver Reed), Tom Conway (Dr. Judd), JaneRandolph (Alice), Jack Holt (Commodore), Alan Napier (Carver), Elizabeth Dunne (Miss Plunkett), Elizabet Russell (La mujer felina) Duración: 73 minutos Versión original con subtítulos en español

 Viejas leyendas de los Balcanes cuentan que, por una singular maldición, algunas mujeres nacen con instintos felinos, que en ciertas circunstancias se materializan. Irena, una joven serbia residente en Nueva York, cree que la leyenda se ha encarnado en ella y aunque su marido y el psiquiatra que la está tratando intentan alejar esa obsesión, ella está convencida de que el viejo atavismo se hará realidad.  

Cuarenta años después de su muerte, Jacques Tourneur sigue siendo considerado como uno de los directores más interesantes de su época, dentro de un carácter independiente que le tuvo alejado de los grandes estudios y los mecanismos de las superproducciones, dedicado de manera singular a realizar una serie de pequeñas y valiosas obras maestras, entre las que ocupa un lugar de honor La mujer pantera, seguramente la que le dio mayor popularidad, aunque también son muy meritorias otras, algunas englobadas en el género de lo fantástico con derivaciones psicológicas aunque no falta algún thriller y otra del oeste. Hijo del también realizador Maurice Tourner, Jacques nació en Paris en 1904 y murió en Bergerac en 1977. Afincado en Estados Unidos, en 1919 adquirió la nacionalidad. Su vinculación con el cine arranca en 1924 al entrar a trabajar como empleado en las ofi cinas de la Metro en Culver City y más tarde empezó a participar como extra en el rodaje de algunas películas de la marca. A partir de 1930 trabaja como montador y al año siguiente encuentra la oportunidad de dirigir por primera vez, en su Francia natal, Tout ça ne vaut paas l’amour, título al que siguen otros -el más conocido, Toto (1933)- antes de regresar a Estados Unidos e iniciar la que habría de ser su definitiva trayectoria como autor cinematográfi co.

Entre 1936 y 1939 dirige una veintena de cortometrajes y en el último año citado fi rma su primer largo americano: They all come out. Tras una primera etapa con contrato en la MGM a la que sigue otro periodo con la RKO, Tourneur pasa a trabajar para pequeñas compañías independientes y así va jalonando su actividad con una serie de títulos de enorme valor artístico, entre los que podemos citar PhantomRaiders (1940), I walked with a zombie (1943, conocida modernamente gracias a su repetida proyección en TV y su versión en DVD), The Leopard Man (1943), Noche en el alma (1944), Tierra generosa (1946), Retorno al pasado (1947), Berlin Express (1948), El halcón y la flecha (1950), La mujer pirata (1951), Martín el gaucho (1952), Cita en Honduras (1953), Una pistola al amanecer (1956), Night of the Demon (1957), Furia salvaje (1958), Fury Rivers (1958), Mission of Danger (1959) y The comedy of terrors (1963), La ciudad sumergida (1965), su última película. Al comienzo de su carrera en Hollywood firmó La pantera negra, considerada desde el principio como una obra muy personal y película de culto para varias generaciones de afi cionados, cualidades que mantiene todavía hoy. Hay en ella, desde luego, un magnífico contenido en que se combinan la magia y el misterio, a través de un sugerente tratamiento de la imagen en blanco y negro, que acentúa los componentes esotéricos de la historia, hoy un tanto difuminados a causa de la espectacular evolución de los conceptos terroríficos desarrollados por el cine moderno pero suficientes para mantener aún su espíritu inquietante, al que contribuye la presencia de una actriz tan enigmática como Simone Simon

14 de diciembre: WIN WIN (GANAMOS TODOS)

Título original: Win win. Nacionalidad: Estados Unidos. Director: Tom McCarthy (2011). Producción: Mary Jane Skalski, Michael London, Lisa Maria Falcone y Tom McCarthy. Argumento: Tom McCarthy y Joe Tiboni. Guion: Tom McCarthy. Fotografía: Oliver Bokelberg. Diseño de producción: John Paino. Música: Lyle Workman. Montaje: Tom McArdle Actores: Paul Giamatti (Mike Flaherty), Amy Ryan (Jackie Flaherty), Bobby Cannavale (Terry), Jeffrey Tambor (Stephen), Burt Young (Leo), Melanie Lynskey (Cindy), Alex Shaffer (Kyle), Margo Martindale (Eleanor), David Thompson (Stemler). Duración: 106 minutos.

Versión original con subtítulos en español

El desencantado abogado Mike Flaherty, que en su tiempo libre es entrenador de un equipo escolar de lucha libre, descubre a una promesa de este deporte al tiempo que se involucra en un cuestionable negocio para poder mantener a su familia. Precisamente cuando parece que va a conseguir duplicar sus honorarios, aparece la madre del chico, recién salida de rehabilitación y completamente arruinada, amenazando con frustrarlo todo.

Conviene advertir, de entrada, que el cineasta Tom McCarthy (New Jersey, 1969) no tiene nada que ver con el escritor y novelista del mismo nombre. El que aquí interesa es, naturalmente, el hombre que se dedica desde hace muchos años al cine y la TV, aunque solo en fechas recientes ha pasado a la dirección. Su figura ha sido habitual como actor en series bien conocidas: The Practice (El Abogado), Ally McBeal, Spin City y también tiene en su haber apariciones esporádicas en el cine, además de ser el productor ejecutivo de los dos últimos Piratas del Caribe. Antes de todo eso, durante su etapa de estudiante, había asistido a clases en el Boston College donde ayudó a formar un grupo de improvisación cómica titulado My Mathers Flesbag.

Fue en el año 2003 cuando McCarthy dio el paso a la dirección de largometrajes, debutando con Vías cruzadas (proyectada en el Cine-Club el 20-10-2004), a la que siguió The Visitor (2007) y ahora Win Win.

El comentarista Julio Rodríguez Chico señala que McCarthy “es un humanista que nos regala historias hondas y sinceras, y también que nos encontraremos con actores muy bien dirigidos y en perfecta sintonía que nos brindan un fresco social tan cercano como entrañable.

En Win Win (Ganamos todos) Mike Flaherty es un abogado que vive con la soga al cuello para llegar a fin de mes, y también el entrenador de lucha libre de un grupo de chavales que hasta ahora nunca ha ganado nada. En ambos terrenos, Mike es un perdedor, pero no para una esposa y dos hijas a quienes no quiere preocupar y oculta sus picarescas para ganar dinero. Es un hombre feliz, por lo menos hasta que un adolescente llamado Kyle, nieto de un anciano senil del que Mike se ha hecho su tutor legal, entra en su mundo para darle un vuelco.

No hay complicación argumental ni subtramas que distraigan al espectador de lo que McCarthy quiere contar. La sencillez y la transparencia narrativa sirven de vehículo ideal para presentarnos a unos individuos nobles y auténticos, retratados de manera matizada y que no ocultan sus fragilidades, sin ápice de cinismo ni amargura, como tampoco de sentimentalismo dulzón. Son personajes muy bien escritos que huyen del convencionalismo y entre los que se aprecia una extraordinaria química. Si Mike se nos presenta como un buen tipo que, en su continuo fracaso y acuciado por las deudas, tiene un desliz; su amigo Terry representa al inmaduro por excelencia que ha visto roto su matrimonio; el joven Kyle, al hijo que ha crecido sin afecto; y su madre como la ex-drogadicta que también lucha por sobrevivir. Todos tratan de encontrar una salida a la vida, todos piden una segunda oportunidad, y todos quieren ganar como en la lucha libre, eficaz y nada pretenciosa metáfora de la que se sirve McCarthy”. Señalaremos, finalmente, la extraordinaria interpretación de Paul Giamatti, uno de esos magníficos actores de Hollywood capaces de dar credibilidad y valor a cualquier tipo de película

30 de noviembre: Whinter’s Bone

Título original: Whinter’s Bone. Nacionalidad: Estados Unidos. Dirección: Debra Granik (2010). Producción: Anne Rosellini y Alix Madigan-Yorkin. Argumento: la novela de Daniel Woodrell. Guion: Debra Granik y Anne Rosellini. Fotografía: Michael McDonough. Diseño de producción: Mark White. Música: Dickon Hinchliffe. Montaje: Affonso Gonçalves Actores: Jennifer Lawrence, John Hawkes, Kevin Breznahan, Dale Dickey, Garret Dillahunt, Sheryl Tate Taylor Duración: 100 minutos Versión original con subtítulos en español

 

Ree Dolly, de 17 años, decide buscar a su padre después de que éste ofrezca la casa familiar como garantía para la fianza que le permitirá salir de la cárcel y desaparecer sin dejar rastro. Antes de perder su hogar y encontrarse sin techo en medio de los bosques de las montañas Ozark, Ree prefiere enfrentarse a la ley del silencio familiar hasta llegar a la verdad.

Con su segunda película, Debra Granik (Cambridge, Massachussets, 1963) irrumpió de manera sobresaliente en los oscar del año pasado, con cuatro nominaciones, incluyendo las destinadas a mejor película y mejor actriz, cumpliendo así la norma no escrita en el seno de la Academia de Hollywood de fijar la atención siempre en una película de sello independiente, escaso presupuesto y modestas ambiciones, para poner énfasis (y siempre lo hacen muy bien) en señalar que no sólo están atentos a los grandes espectáculos, las películas millonarias y los actores de postín. Winter’s Bone cumple a la perfección esos requisitos además de atender a otra cuestión no menos importante para el ámbito cultural de los Estados Unidos: poner de relieve que existe otro país, no solo el de los tópicos vinculados a Manhattan, San Francisco, Wall Street o Las Vegas.

Existe otro país, desde luego, el de los lugares anónimos, los seres marginales, las situaciones sociales delicadas. Es ahí donde escarba Debra Granik para dar forma a esta sobresaliente película menor, impresionante en su contenido, magnífi ca en su realización, con el descubrimiento de una actriz, Jennifer Lawrence, entonces desconocida y hoy encumbrada ya en los vericuetos de la fama y el glamour. Como previsión para su incorporación a las nominaciones al oscar, el siempre atento Robert Redford ya había incluido la película en el festival Sundance, donde se alzó con el gran premio del jurado además del galardón al mejor guión, repitiendo así el triunfo obtenido tiempo atrás, en 1998, cuando ganó también allí el premio al mejor cortometraje, Canal Snake.

Granik había crecido en los suburbios de Washington y se licenció en Ciencias Políticas en la universidad de Brandeis (1985), aunque pronto varió su orientación profesional, obteniendo un diploma en cine por la universidad de Nueva York. Nieta del pionero de la TV Thedore Granik (1907-1970), figura destacada en programas de debate en la pequeña pantalla, la directora fi rmó su primer largometraje en 2004, Down to the Bone, en un guión escrito en colaboración con Richard Lieske y que tuvo una distribución minoritaria. Si a la segunda va la vencida, está claro que Winter’s Bone ha servido para inclcuir el nombre de Debra Granik como una de las figuras más interesantes del actual panorama del cine independiente americano.

Como ha escrito Vicente Díaz, “a medio camino entre el drama y el cine negro, esta película independiente se desarrolla en un ambiente rural frío y desolado, poblado por esos rednecks –paletos norteamericanos– que generalmente aparecen en el cine como secundarios inquietantes o cómicos, y que aquí son los protagonistas. Bosques, caravanas, casas prefabricadas, ganado y chatarra dispersada son algo más que simple atrezzo en Winter´s Bone, ya que defi nen la personalidad de la película, aportando realismo y cierta desesperación a un fi lm que se desarrolla en un ambiente pobre y alejado del mundo de las leyes y la civilización. Los montes Ozark de Missouri en los que se desarrolla la acción y los personajes de peculiar habla y maneras que la protagonizan, casi todos dedicados a negocios ilegales, hacen que esta película de cadencia y puesta en escena cercana al drama se sienta en realidad como un western moderno”.