Italia

Mia Madre, de Nanni Moretti

Sin título1Tras el paréntesis obligado por la Semana Santa, el Cine Club Chaplin reanuda esta semana su programación habitual, dando paso a un nuevo trimestre, que se inicia con la película italiana Mia Madre, dirigida por Nanni Moretti, un director nacido en 1953 y que a través de una ya amplia serie de películas viene elaborando un universo muy personal, fácilmente reconocible, en el que tiene cabida una singular combinación de melodrama, sentimentalismo, ironía, sarcasmo e incluso diversión.

Títulos como Querido diario, Abril, La misa ha terminado, Habemus Papam y, sobre todo, La habitación del hijo, jalonan la trayectoria de Moretti, equiparado por muchos críticos con un Woody Allen a la europea y ciertamente en ambos casos encontramos una temática y un tratamiento que pueden tener mucho en común. Mía madre se desarrolla en torno a la figura de una mujer gravemente enferma, situación límite que influirá sobre su entorno familiar, donde cada cual está viviendo sus propios problemas que, en ese trance, se verán afectados y modificados.

Con una duración de 106 minutos, la película se proyectará este miércoles, 30 de marzo, en versión original subtitulada en español, en Multicines Odeón en sesiones a las 17, 19,30 y 22 horas.

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EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS, EN EL CINE CLUB CHAPLIN

Sin título1La sesión número 1493 del Cine Club Chaplin está dedicada a la película italiana El país de las maravillas, segundo título dirigido por Alice Rohrwacher, cuya primera orientación fue literaria mediante la escritura de relatos y guiones.

Ha dirigido episodios en películas colectivas y una en solitario, La fiumara, recibida con aplauso por la crítica y el festival de Cannes.

En la que hoy viene al Cine Club, los analistas han quedado deslumbrados por la capacidad de la directora para introducir en el escueto marco temporal de una película un complejísimo y variado mundo de personajes, sensaciones y experiencias, con multitud de detalles y matices que llaman la atención en cada momento de la proyección y que vinculan la obra con el universo creativo, siempre onírico, de Fellini. De hecho, el nombre de la protagonista, Gelsomina, nos lleva directamente a la obra del genio. Ella vive en un mundo feliz, con su familia, aislados todos del mundanal ruido, hasta que llega un extraño y, sobre todo, la barahúnda de un programa televisivo dispuesto a hacer una grabación en el lugar.

El país de las maravillas tiene una duración de 110 minutos y podrá verse este miércoles, 3 de junio, a las 17, 19,30 y 22 horas, en la Sala Cinco de Multicines Odeón Cuenca.

CON VIVA LA LIBERTAD, VUELVE EL CINE-CLUB CHAPLIN

vivalalibertadEl Cine Club Chaplin de Cuenca reanuda su actividad a partir del miércoles, 8 de octubre, en que comienza su temporada número 44 proyectando la película italiana Viva la libertad, dirigida por Roberto Andò, un experimentado escritor que ha conseguido en su país un respetable prestigio tanto en la narrativa como autor dramático. En cine trabajó como asistente de importantes directores (Rosi, Fellini, Cimino, Coppola) antes de iniciarse él mismo como director, sin que hasta ahora ninguna de sus películas anteriores se haya proyectado en España.

Ahora nos llega Viva la libertad, una corrosiva sátira sobre la política italiana (que podría perfectamente aplicarse a lo que sucede en España) interpretada por el gran actor Toni Servillo en un doble papel, el de un político y su hermano gemelo, que vienen a ser la cara y la cruz de un mismo personaje. La película tiene una duración de 94 minutos y se proyectará en la Sala Cinco de Multicines Odeón a las 17, 19,30 y 22 horas, en versión original con subtítulos en español. Previamente a la película se proyectará el cortometraje El bosón de Higgs, dirigido por Cristina G. Molina y producido por la Escuela de Cine de la Comunidad de Madrid.

 

LA MUJER DEL CHATARRERO, EN EL CINE-CLUB CHAPLIN

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El cine realizado en los países formados tras la disgregación de la antigua Yugoslavia viene demostrando un gran dinamismo, que se ha manifestado ya en varios títulos muy notables, con el reconocimiento añadido de premios obtenidos en festivales internacionales.

A ese grupo pertenece La mujer del chatarrero, una coproducción entre Bosnia-Herzegovina, Francia, Eslovenia e Italia, dirigida por Danis Tanovic, un creador muy interesante del que ya hace un par de años se pudo ver Cirkus Columbia. Una característica común a estos creadores es que junto a una potente imaginación que linda el territorio de la fantasía, sus argumentos se encuentran férreamente vinculados al suelo y, en especial, a las circunstancias, nada fáciles, en que se desenvuelve la vida cotidiana en aquellos países. La película obtuvo el gran premio del jurado en el festival de Berlín, donde también se concedió el oso de plata a la mejor interpretación masculina al protagonista, Nazif Mujic. El film, que tiene una duración de 74 minutos podrá verse este miércoles día 9 de abril, en la Sala Cinco de Multicines Odeón Cuenca, en sesiones, de las 17 horas, 19,30 y 22 horas.

 

IL VILLAGGIO DI CARTONE (10 de abril de 2013)

Sesión número 1417. Título original: Il villaggio di cartone. Director: Ermanno Olmi (2011). Nacionalidad: Italia. Productor: Luigi Musini. Guion: Ermanno Olmi. Fotografía: Fabio Olmi. Diseño de producción: Giuseppe Pirrotta. Música: Sofi a Gubaidulina. Montaje: Paolo Cottignola

Actores: Michael Lonsdale (sacerdote), Rutger Hauer (sacristán), Massimo De Francovich (doctor), Alessandro Haber, Irma Pino Viney (Magdahà), Fátima Alì (Fátima) Duración: 87 minutos Versión original con subtítulos en español

Un anciano sacerdote observa, con impotencia, la desacralización de su parroquia, que tiene que cerrar las puertas a causa de la ausencia de fi eles y de las desavenencias con el sacristán. Una noche, un grupo de inmigrantes clandestinos procedentes del norte de África se refugian dentro de la iglesia, ya desmantelada. El sacerdote decide concederles asilo y protegerlos..

untitledEl nombre de Ermanno Olmi (Bérgamo, 1931) se encuentra arraigado en los recuerdos de los buenos cinéfi los por su activa participación en los movimientos culturales que dieron forma a la cultura de los años 60 del siglo XX, aquella época que habría de derivar hacia una profundísima renovación de las circunstancias sociales y políticas de nuestro mundo, lastrado hasta entonces por el recuerdo de la guerra mundial y la permanencia de la guerra fría. Nacido en el seno de una familia campesina y profundamente católica, quedó huérfano de niño (su padre murió en la ) y no terminó sus estudios secundarios instalándose en donde se matriculó en la Academia de Arte Dramático para seguir los cursos de recitado. Mientras estudiaba, entró a trabajar en la empresa EdisonVolta (donde ya estaba empleada su madre). Olmi rodará para EdisonVolta más de cuarenta documentales entre 1953 y 1961 en los que se puede palpar la sensibilidad social que habría de ser característica de la cinematografía del joven director. En 1969 estrena su primer largometraje, I tempo si è fermato, un cuadro que parece enraizado con el ya por entonces decadente neorrealismo, por su emotivo retrato de personas humildes vinculada con un entorno natural. En esa línea, dos años después realiza su primer gran éxito, al menos para la crítica, El empleo, con un tema que hoy nos parecería tremendamente actual: dos jóvenes a la busca de su primer trabajo. La película ganó el gran premio en el Festival de Venecia. A continuación, consolidó su posición como primera fi gura de la cinematografía italiana con la que muchos críticos consideran como la obra más importante y bella del periodo, El árbol de los zuecos (1978), con la que ganó el gran premio del festival de Cannes y el César francés a la mejor película europea del año. Más tarde se trasladó de Milán a Asiago y posteriormente, en 1982, a , donde fundó la Escuela de Cine «Ipotesi Cinema », mientras realizaba trabajos menores, documentales y anuncios para TV hasta que una grave enfermedad le obligó a permanecer una larga temporada de retiro, de la que regresó en 1988 para ganar el León de Oro en Venecia con La leyenda del santo bebedor, única película suya de esta última etapa que ha llegado a España, mientras que el resto de su fi lmografía, que comprende una docena de títulos más (E venne un uomo, Racconti di Giovanni amori, La circostanza, Cammina, Cammina, etc.) o se desconoce o ha circulado por circuitos restringidos. Hasta ahora, en que Il villaggio di Cartone nos permite recuperar a esta muy interesante personalidad para comprobar que cincuenta años después de su debut, sigue fi el a sus más fi rmes principios: el catolicismo, como doctrina asumida desde una posición crítica y exigente y el delicado sentimiento con que se acerca a los personajes más humildes del entorno social.

REALITY. 27 de febrero 2013. Sesión número 1412

Titulo original: Reality. Director: Matteo Garrone (2012). Nacionalidad: Italia, Francia. Productores: Matteo Garrone y Domenico Procacci. Guion: Matteo Garrone, Maurizio Braucci, Ugo Chiti y Massimo Gaudioso. Fotografía: Marco Onorato. Diseño de producción: Paolo Bonfini. Música: Alexandre Desplat. Montaje: Marco Spoletini Actores: Aniello Arena (Luciano), Loredana Simioli (Maria), Nando Paone (Michele), Raffaele Ferrante (Enzo), Nello Iorio (Massimone), Nunzia Schiano (tía Nunzia), Claudia Gerini (presentador), Rosaria D’Urso (tía Rosaria)

Duración: 115 minutos. Versión original con subtítulos en español

Luciano es un pescadero napolitano que complementa sus modestos ingresos montando timos a pequeña escala junto a su mujer, María. Luciano, personaje simpático y entretenido, nunca deja pasar la oportunidad de actuar para sus clientes e innumerables familiares. Un buen día, estos le convencen para presentarse a las pruebas del programa de televisión Gran Hermano. Mientras persigue su sueño, Luciano empieza a cambiar su percepción de la realidad.  

Matteo Garrone (Roma, 1968) irrumpió audazmente en el panorama del cine europeo con su anterior película, Gomorra (2008), una tremenda historia sobre las andazas terribles de las organizaciones mafiosas que aún todavía hoy, en pleno siglo XXI, controlan buena parte del territorio italiano. Aquella historia, multipremiada, entre otros galardones con el de mejor película europea del año, consolidó la personalidad de su director que, hasta entonces, había mantenido una línea discreta, con títulos de escaso relumbrón: Terra di mezzo (1997), Ospiti (1998), Estate romana (2000), L’imbalsamatore (2002) y Primo amore (2003) que, sin embargo, apuntaban ya algunas notas costumbristas, de leves tonos sociales, heredados e influenciados por las corrientes neorrealistas que forman el soporte esencial del cine italiano de todos los tiempos.

Costumbrismo populista y tendencias socializadoras se encuentran también presentes en la nueva película de Matteo Garrone, centrada en los avatares de un popular programa de TV (en cierto modo, en la línea rompedora que ya trazó hace unos años Slumdog Millionaire, de Danny Boyle, estructurada igualmente a partir de la influencia de un programa- concurso) convertido en señuelo atractivo para miles de personas que ven en ese tipo de propuestas no solo la oportunidad de salir del anonimato de lo cotidiano sino también una sustanciosa vía de ingresos fáciles y rápidos.

La filosofía de Garrone, su aportación esencial a la línea argumental que nos propone, es la de considerar que, en tales tesituras, los seres humanos pierden la percepción de la realidad auténtica, sublimada por esa otra realidad (reality se llama, en el argot televisivo, a este tipo de programas) inventada por los guionistas y realizadores de manera que lo que sucede en el plató de grabaciones llega a suplantar a la otra realidad, la auténtica, la de cada día. De tal manera que la película se convierte, tras el inicial planteamiento de comedia más o menos divertida, en una tragicomedia que impulsa la presencia de situaciones grotescas, ridículas, asumidas con toda naturalidad por quienes participan en este burdo montaje.

Quizá se puede echar en cara, como ha hecho algún crítico, que Garrone no consigue perfilar del todo la denuncia por estos comportamientos, limitándose a hacer la crónica de este montaje pero sin profundizar excesivamente en la denuncia. Tenemos así, desde luego, un amplio fresco social en el que abundan las situaciones pintorescas, dentro de un planteamiento coral de amplios vuelos, un fiel reflejo de cómo se entienden estas cuestiones en la Italia berlusconiana y, por qué no decirlo, en su trasunto hispano.

 

 

19 de diciembre 2012: LA NOCHE

cartelTítulo original: La notte. Nacionalidad: Italia, Francia. Director: Michelangelo Antonioni (1961). Producción: Nepi Film, Silver Films, Sofitedip. Productor: Emanuela Cassuto. Guión: Michelangelo Antonioni, Ennio Flaiano, Tonino Guerra. Fotografía: Gianni di Venanzo, en blanco y negro. Música: Giorgio Gaslini. Director artístico: Piero Zuffi. Montaje: Eraldo da Roma.

Actores: Marcello Mastroianni (Giovanni Pontano), Jeanne Moreau (Lidia), Monica Vitti (Valentina Gherardini), Bernhard Wicki (Tommaso Garani), Rosy Mazzacurati (Rosy), Maria Pia Luzi (paciente), Guido A. Marsan (Fanti), Vincenzo Corbella (Sr. Gherardini), Ugo Fortunati, Valentino Bompiani, Salvatore Quasimodo

 Duración: 122 minutos. Versión original con subtítulos en español

 Oso de oro en el festival de Berlín 1961

 Tras unos años de matrimonio, el escritor Giovanni Pontano y su mujer, Lidia, comprueban la extinción de su amor, sustituido por el aburrimiento y la incomunicación. En la visita a un amigo moribundo, Giovanni encuentra el motivo para buscar alguna distracción, mientras Lidia vaga por la ciudad desierta, sin rumbo fijo. Por la noche asisten a la fiesta de un rico industrial en la que ambos buscarán otras relaciones. El alba les sorprende a los dos tristes y desilusionados, hablando de su pasada felicidad.

 Michelangelo Antonioni hubiera cumplido cien años el 29 de septiembre; le faltaron cinco para conseguirlo, pues falleció el 30 de julio de 2007. Es, la del centenario de su llegada al mundo un día de 1912 en Ferrara, ocasión excelente para recordar a una de las figuras emblemáticas del cine de todos los tiempos, haciéndolo de la mejor forma posible: recuperando una de sus películas más significativas, quizá la que de manera más adecuada refleja la extraordinaria personalidad de un hombre que llenó con su obra al menos dos décadas, antes de pasar de moda y quedar ligeramente arrinconado por las nuevas tendencias. Pero en su momento, aquella forma singular de hacer cine, causó un impacto estético considerable. Diplomado en la Escuela de Altos Estudios Económicos, director teatral, guionista, empezó a hacer cortos en 1943 y rodó su primera película como director en 1950.  Entró en el medio cuando imperaba la corriente neorrealista, y en ella se pueden englobar sus primeras películas: Crónica de un amor (1950), I vinti (1952), La signora senza camelie (1953)… Pero a mediados de los años 50 su trabajo da un giro radical y entra en un terreno inexplorado hasta entonces en el cine: el de la incomunicación entre los seres humanos: El grito (1957), La aventura (1960), La noche (1961), El eclipse (1962) y El desierto rojo (1964) marcan el eje fundamental de la obra de Antonioni, envuelta entonces en una agria polémica. La lentitud en la planificación, la simplicidad de los diálogos, la escasez argumental fueron características de aquellas películas acompañadas sin embargo de un profundo interés por la forma en que el director exponía ante la cámara la soledad, el desamor, la incomprensión, la soledad en el ambiente urbano. El trabajo de Antonioni se estabilizó en estructuras “normales”, desarrollando una obra irregular que quedó interrumpida en 1982 cuando, a causa de una enfermedad perdió el habla, aunque conservó en condiciones la actividad cerebral. Su despedida del cine tuvo lugar en 1995 cuando viajó a Estados Unidos para recoger un oscar honorífico por el conjunto de su carrera y aceptó colaborar con Wim Wenders en la que había de ser su última película, Más allá de las nubes

9 de mayo: MIRADAS DE AMOR

Título original: Colpo d’occhio. Nacionalidad: Italia. Director: Sergio Rubini (2008). Producción: Marco Chimenz, Giovanni Stabilini y Riccardo Tozzi. Guion: Carla Cavalluzzi, Angelo Pasquini y Sergio Rubini. Fotografía: VladanRadovic. Diseño de producción: Luca Gobbi. Música: Pino Donaggio. Montaje: Girogio Franchini. Actores: Sergio Rubini (Lulli), Riccardo Scamarcio (Adrián), Vittoria Puccini (Gloria), Flavio Parenti (Claudio), Cristina Serafini (doctora), Paola Barale (Manuela)

Duración: 110 minutos

Versión original con subtítulos en español.

Lulli es un famoso crítico de arte. Su novia se llama Gloria, y es la joven y preciosa hija de un amigo suyo fallecido. Gloria decide repentinamente dejar a Lulli por Adrián, un artista atormentado en búsqueda de su gran triunfo. Cuando Lulli se entera, decide marcarse un único objetivo: destrozarle la vida a Adrián. Para ello trazará un diabólico plan que nos descubrirá hasta qué punto podemos manipular a otra persona.

Sergio Rubini (Grumo Appula, Italia, 1959) ha sido actor antesde tomar la decisión de pasar a dirigir películas. Desde muy joven mostró esa orientación, trasladándose a Roma para estudiar interpretación. Después de algunos papeles en el teatro debutó en el cine con el largometraje Figlio mio infi nitamente, en 1985. Como director firmó su primera película en 1990: La stazione, a la que han seguido La bionda (1993), Prestazione straordinaria (1994), Il viaggio della sposa (1997), Tutto l’amore che c’e (2000), L’anima gemella(2001), L’amore ritorna (2004), La terra (2006) y L’uomo Nero(2009), casi todas ellas desconocidas en España donde, sin embargo, la que hoy nos ocupa, Miradas de amor, ha tenido una satisfactoriaacogida del público y el reconocimiento de la crítica.

Como se puede deducir del resumen argumental, la trama no es especialmente novedosa, pues se mueve en torno a un tema eterno, el amor y el desamor con la consecuente formación de un trío de intereses aunque, en este caso, uno de los elementos del triángulo decide actuar sin contemplaciones contra el rival, por lo que se ha podido escribir que “lo que hace de esta producción una obra diferentey meritoria de mención (y de ser vista también) es el hecho de presentarlo bajo el paraguas del arte, que siempre reviste todos los temas de elegancia y los carga de profundidad y delicadeza”. Nada que ver, desde luego, con títulos muy conocidos en los últimos años, como Manuale d’amore (en la que, por cierto, actúa el propio Rubini) y otros, de cualquier nacionalidad, presentados bajo tintes de romanticismo más o menos dulzón. Por el contrario, estas Miradas de amor (título español que, por cierto, no tiene nada que ver con el original italiano, mucho más directoy punzante) vienen envueltas en una fuerte carga de dramatismo que incluso no elude la presentación de acciones violentas, porque así es la reacción del humillado Lulli cuando conoce el abandono de su querida novia Gloria, más atraída por la personalidaddel artista que por la del crítico. Estamos, pues, ante un auténtico drama, aunque en ocasiones aparezcan leves toques de humor, en el que inicialmente los personajes quieren aparentar ser lo que no son o lo que las circunstancias del relato van a hacer que aparezcan. Todo ello, desde luego, es muy italiano, porque la cinematografíade ese país puede ofrecer, seguramente como ninguna, un amplísimo listado de películas en torno al amor, sus derivacionesy sus problemas.

Sergio Rubini ha alcanzado ya una gran madurezcomo realizador y eso se aprecia en la seguridad con que lleva adelante el desarrollo de la trama, con evidente ritmo dinámico que ayuda a compensar cualquier desliz mental del espectador. Probablemente, Miradas de amor no pasará a la historia de las mejores películas del cine pero sí encontrará un hueco de razonable importancia en el conjunto por la forma en que se desarrollala variedad de intereses contrapuestos que los tres protagonistasvan a poner en juego para llevar adelante cada uno sus propios objetivos. Eso sí, en torno al amor.

 

25 de abril. LA FUENTE DE LAS MUJERES

Título original: La source des dames. Nacionalidad: Bélgica, Italia, Francia. Dirección: Radu Mihaileanu (2011). Producción: Radu Mihaileanu, Luc Besson, Denis Carot, Gaetan David, André Logie y Marie Masmonteil. Guión: Radu Mihaileanu y Alain- Michel Blanc. Fotografía: Glynn Speeckaert. Diseño de producción: Christian Niculescu. Música: Armand Amar Actores: Leïla Bekhti, Hafsia Herzi, Biyouna, Salek Bakri, Sabrina Ouazani, Hiam Abbass, Mohamed Majd Duración: 135 minutos

Versión original con subtítulos en español

 

En un pequeño pueblo, en algún lugar entre el norte de África y Oriente Medio, la tradición exige que las mujeres vayan a buscar el agua a la fuente que nace en lo alto de una montaña, bajo un sol ardiente. Pero un día, Leila, una joven casada, propone al resto de mujeres una huelga de amor: nada de sexo hasta que los hombres colaboren en el traslado del agua hasta la aldea.

La histórica confrontación entre hombres y mujeres ha dado lugar a varios episodios en los que, para castigar algún tipo de agravio de los primeros, el colectivo femenino recurre a castigar o reprimir lo que, según parece, es el objetivo principal de los hombres, o sea, mantener relaciones sexuales de manera continua. Visto así, el planteamiento de La fuente de las mujeres no es en exceso original, pues incide en una línea ya conocida, pero no todo queda ahí, ni mucho menos, y ese es el gran mérito de Radu Mihaileanu, un director conocido por la severidad de sus propuestas pero que aquí viene a realizar su película más amable y colorista.

Radu Mihaileanu (Bucarest, 1958) nació en el seno de una familia judía. Su padre, Mordechaï Buchman, comunista y periodista, al volver de los campos de trabajo nazis, cambió su nombre por el de Ion Mihaileanu. Con ese nuevo patrónimo, se incorpora a una compañía teatral como autor, actor y director de escena, trabaja como actor en el Teatro Yiddish de Bucarest y comienza a escribir relatos hasta que en 1980 huye de la dictadura de Ceaucescu. Pasando por Israel, se va a Francia, donde ingresa en el Instituto de Altos Estudios de la Cinematografía, en el que permanece hasta 1983 y empieza una carrera de asistente de director, trabajando entre otros con Fernando Trueba en El Sueño del mono loco, 1990), adquiriendo la experiencia necesaria para pasar a la dirección, donde debuta con Traidor (1993), a la que siguen El tren de la vida (1998), Vete y vive (2004) y El concierto (2009) antes de llega a La fuente de las mujeres. Mihaileanu es un creador minucioso, de los que piensan con detenimiento y método la obra a realizar. “Reflexiono varios meses, incluso años, antes de desarrollar un proyecto. Al cabo de un tiempo, es como si el tema me cogiese de la mano y me llevara consigo. En ese momento, suelo escribir una sinopsis de unas diez páginas y Alain-Michel Blanc, mi coguionista, y yo, empezamos a investigar”.

Esta es una de las características esenciales de su trabajo y queda patente de forma muy clara en La fuente de las mujeres, donde la anécdota argumental, con su importante carga de feminismo reivindicativo, está ambientada en un espacio geográfico del norte de África, que el equipo de producción de la película estudió a fondo, documentándose ampliamente para recoger la esencia étnica de ese lugar. Precisamente el componente ambiental, de un extraordinario colorido, basado en el conocimiento de costumbres seculares, es uno de los elementos más destacados de la película. Ya desde el comienzo se nos dice claramente que la historia es un cuento que puede encontrar vinculaciones en “Las mil y una noches” y de acuerdo con ese postulado inicial, fantasía y realidad van combinando sus ingredientes para avanzar en el relato, siempre desde una posición de simpatía hacia la intención de las mujeres, sin que se oculte en ningún momento el estado vejatorio en que la condición femenina se encuentra en casi todos los países islámicos. Pues aunque la película está tratada con benevolencia, el director no oculta en ningún momento su claro apoyo hacia las reivindicaciones de unas mujeres que se encuentran muy cerca de la modernidad.

7 de marzo: HABEMUS PAPAM

Título original: Habemus Papam. Nacionalidad: Italia, Francia. Director: Nanni Moretti (2011). Producción: Sacher Film, Fandango, Le Pacte, France 3 Cinéma. Productores: Nanni Moretti, Jean Labadie y Domenico Procacci. Guión: Nanni Moretti, Francesco Piccolo y Federica Pontremoli. Fotografía: Alessandro Pesci. Diseño de producción: Paola Bizzarri. Música: Franco Piersanti. Montaje: Esmeralda Calabria

Actores: Michel Piccoli (Papa), Jerzy Stuhr (El portavoz), Renato Scarpa (cardenal Gregori), Franco Graziosi (cardenal Bollati), Camillo Milli (cardenal Pescardona), Nanni Moretti (El psicoanalista), Margherita Buy (La psicoanalista), Camillo Milli (cardenal Pescardona)

Duración: 102 minutos. Versión original con subtítulos en español

 

El cardenal Melville, recién elegido pontífice sufre un ataque de pánico justo antes de aparecer en el balcón de San Pedro en el Vaticano para saludar a los fi eles, que han esperado pacientemente la decisión del cónclave. Sus consejeros, incapaces de convencerle de que es el hombre adecuado para el trabajo, buscan la ayuda de un reconocido psicoanalista ateo.

 

Habemus papam es una película que puede inducir a cierta confusión inicial, si se atiende sólo a la personalidad del director, Nanni Moretti, un hombre de clara tendencia laica, nada religioso y con clara militancia izquierdista, y a la temática elegida para esta película, que pudiera hacer esperar una intencionalidad crítica hacia la iglesia, cuando no abiertamente irreverente. Nada de tales cosas. Moretti es respetuoso porque le interesa, más que la anécdota concreta de un papa que no desea serlo, es el hombre, el ser humano en general, esto es, lo que sucede a cualquiera, a cada uno de nosotros, cuando se ve obligado, en contra de su voluntad y sus deseos, a hacer lo que no le apetece en absoluto. Porque, como se ha podido escribir, esta película habla “del poder y la representación, de la responsabilidad y la humildad, del individuo como ser excepcional o ente general” y, en definitiva, “utilizando una de las instituciones políticas, simbólicas y representativas más importantes del mundo, el realizador italiano propone un profundo análisis social del mundo contemporáneo”.

Se trata, en definitiva, de un eslabón más de la sólida carrera que viene desarrollando Nanni Moretti (Brunico, Italia, 1953), cuya carrera cinematográfica se inició en 1973, rodando cortometrajes en super 8. Autodidacta (no realizó ningún tipo de aprendizaje académico), fue actor y productor en films dirigidos por otros, hasta que dio el paso definitivo a la dirección propia, presentando su primera película larga, Io sono un autarchico (1977) que fue una irrupción francamente demoledora en un cine italiano que todavía entonces vivía de las rentas de los grandes clásicos neorrealistas iniciando una larga carrera que le lleva a ser en estos momentos uno de los más cualificados representantes del actual cine italiano, a través de un estilo narrativo absolutamente peculiar, a caballo entre la comedia y el drama, muy en la línea que dio prestigio a esa cinematografía en las décadas posteriores a la guerra mundial. Recibió la consagración con un título emblemático del cine italiano moderno, La misa ha terminado (1986), a la que siguió la excelente Palombella rosa. En nuestro Cine-Club pudimos ver la magnífica Querido diario (1993) que nos permitió apreciar en profundidad la madurez de Moretti y la profunda convicción de sus ideas. Posteriormente proyectamos Abril (1998) y La habitación del hijo (2000) trayectoria a la que ahora añadimos Habemus papam. Con todas ellas podemos decir que el director italiano Va siguiendo, con constancia y contumacia, la senda que ya permite clasificarle como inclasificable. Estamos, sin duda, ante uno de los más originales directores europeos del momento.