Italia

Mia Madre, de Nanni Moretti

Sin título1Tras el paréntesis obligado por la Semana Santa, el Cine Club Chaplin reanuda esta semana su programación habitual, dando paso a un nuevo trimestre, que se inicia con la película italiana Mia Madre, dirigida por Nanni Moretti, un director nacido en 1953 y que a través de una ya amplia serie de películas viene elaborando un universo muy personal, fácilmente reconocible, en el que tiene cabida una singular combinación de melodrama, sentimentalismo, ironía, sarcasmo e incluso diversión.

Títulos como Querido diario, Abril, La misa ha terminado, Habemus Papam y, sobre todo, La habitación del hijo, jalonan la trayectoria de Moretti, equiparado por muchos críticos con un Woody Allen a la europea y ciertamente en ambos casos encontramos una temática y un tratamiento que pueden tener mucho en común. Mía madre se desarrolla en torno a la figura de una mujer gravemente enferma, situación límite que influirá sobre su entorno familiar, donde cada cual está viviendo sus propios problemas que, en ese trance, se verán afectados y modificados.

Con una duración de 106 minutos, la película se proyectará este miércoles, 30 de marzo, en versión original subtitulada en español, en Multicines Odeón en sesiones a las 17, 19,30 y 22 horas.

EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS, EN EL CINE CLUB CHAPLIN

Sin título1La sesión número 1493 del Cine Club Chaplin está dedicada a la película italiana El país de las maravillas, segundo título dirigido por Alice Rohrwacher, cuya primera orientación fue literaria mediante la escritura de relatos y guiones.

Ha dirigido episodios en películas colectivas y una en solitario, La fiumara, recibida con aplauso por la crítica y el festival de Cannes.

En la que hoy viene al Cine Club, los analistas han quedado deslumbrados por la capacidad de la directora para introducir en el escueto marco temporal de una película un complejísimo y variado mundo de personajes, sensaciones y experiencias, con multitud de detalles y matices que llaman la atención en cada momento de la proyección y que vinculan la obra con el universo creativo, siempre onírico, de Fellini. De hecho, el nombre de la protagonista, Gelsomina, nos lleva directamente a la obra del genio. Ella vive en un mundo feliz, con su familia, aislados todos del mundanal ruido, hasta que llega un extraño y, sobre todo, la barahúnda de un programa televisivo dispuesto a hacer una grabación en el lugar.

El país de las maravillas tiene una duración de 110 minutos y podrá verse este miércoles, 3 de junio, a las 17, 19,30 y 22 horas, en la Sala Cinco de Multicines Odeón Cuenca.

CON VIVA LA LIBERTAD, VUELVE EL CINE-CLUB CHAPLIN

vivalalibertadEl Cine Club Chaplin de Cuenca reanuda su actividad a partir del miércoles, 8 de octubre, en que comienza su temporada número 44 proyectando la película italiana Viva la libertad, dirigida por Roberto Andò, un experimentado escritor que ha conseguido en su país un respetable prestigio tanto en la narrativa como autor dramático. En cine trabajó como asistente de importantes directores (Rosi, Fellini, Cimino, Coppola) antes de iniciarse él mismo como director, sin que hasta ahora ninguna de sus películas anteriores se haya proyectado en España.

Ahora nos llega Viva la libertad, una corrosiva sátira sobre la política italiana (que podría perfectamente aplicarse a lo que sucede en España) interpretada por el gran actor Toni Servillo en un doble papel, el de un político y su hermano gemelo, que vienen a ser la cara y la cruz de un mismo personaje. La película tiene una duración de 94 minutos y se proyectará en la Sala Cinco de Multicines Odeón a las 17, 19,30 y 22 horas, en versión original con subtítulos en español. Previamente a la película se proyectará el cortometraje El bosón de Higgs, dirigido por Cristina G. Molina y producido por la Escuela de Cine de la Comunidad de Madrid.

 

LA MUJER DEL CHATARRERO, EN EL CINE-CLUB CHAPLIN

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El cine realizado en los países formados tras la disgregación de la antigua Yugoslavia viene demostrando un gran dinamismo, que se ha manifestado ya en varios títulos muy notables, con el reconocimiento añadido de premios obtenidos en festivales internacionales.

A ese grupo pertenece La mujer del chatarrero, una coproducción entre Bosnia-Herzegovina, Francia, Eslovenia e Italia, dirigida por Danis Tanovic, un creador muy interesante del que ya hace un par de años se pudo ver Cirkus Columbia. Una característica común a estos creadores es que junto a una potente imaginación que linda el territorio de la fantasía, sus argumentos se encuentran férreamente vinculados al suelo y, en especial, a las circunstancias, nada fáciles, en que se desenvuelve la vida cotidiana en aquellos países. La película obtuvo el gran premio del jurado en el festival de Berlín, donde también se concedió el oso de plata a la mejor interpretación masculina al protagonista, Nazif Mujic. El film, que tiene una duración de 74 minutos podrá verse este miércoles día 9 de abril, en la Sala Cinco de Multicines Odeón Cuenca, en sesiones, de las 17 horas, 19,30 y 22 horas.

 

IL VILLAGGIO DI CARTONE (10 de abril de 2013)

Sesión número 1417. Título original: Il villaggio di cartone. Director: Ermanno Olmi (2011). Nacionalidad: Italia. Productor: Luigi Musini. Guion: Ermanno Olmi. Fotografía: Fabio Olmi. Diseño de producción: Giuseppe Pirrotta. Música: Sofi a Gubaidulina. Montaje: Paolo Cottignola

Actores: Michael Lonsdale (sacerdote), Rutger Hauer (sacristán), Massimo De Francovich (doctor), Alessandro Haber, Irma Pino Viney (Magdahà), Fátima Alì (Fátima) Duración: 87 minutos Versión original con subtítulos en español

Un anciano sacerdote observa, con impotencia, la desacralización de su parroquia, que tiene que cerrar las puertas a causa de la ausencia de fi eles y de las desavenencias con el sacristán. Una noche, un grupo de inmigrantes clandestinos procedentes del norte de África se refugian dentro de la iglesia, ya desmantelada. El sacerdote decide concederles asilo y protegerlos..

untitledEl nombre de Ermanno Olmi (Bérgamo, 1931) se encuentra arraigado en los recuerdos de los buenos cinéfi los por su activa participación en los movimientos culturales que dieron forma a la cultura de los años 60 del siglo XX, aquella época que habría de derivar hacia una profundísima renovación de las circunstancias sociales y políticas de nuestro mundo, lastrado hasta entonces por el recuerdo de la guerra mundial y la permanencia de la guerra fría. Nacido en el seno de una familia campesina y profundamente católica, quedó huérfano de niño (su padre murió en la ) y no terminó sus estudios secundarios instalándose en donde se matriculó en la Academia de Arte Dramático para seguir los cursos de recitado. Mientras estudiaba, entró a trabajar en la empresa EdisonVolta (donde ya estaba empleada su madre). Olmi rodará para EdisonVolta más de cuarenta documentales entre 1953 y 1961 en los que se puede palpar la sensibilidad social que habría de ser característica de la cinematografía del joven director. En 1969 estrena su primer largometraje, I tempo si è fermato, un cuadro que parece enraizado con el ya por entonces decadente neorrealismo, por su emotivo retrato de personas humildes vinculada con un entorno natural. En esa línea, dos años después realiza su primer gran éxito, al menos para la crítica, El empleo, con un tema que hoy nos parecería tremendamente actual: dos jóvenes a la busca de su primer trabajo. La película ganó el gran premio en el Festival de Venecia. A continuación, consolidó su posición como primera fi gura de la cinematografía italiana con la que muchos críticos consideran como la obra más importante y bella del periodo, El árbol de los zuecos (1978), con la que ganó el gran premio del festival de Cannes y el César francés a la mejor película europea del año. Más tarde se trasladó de Milán a Asiago y posteriormente, en 1982, a , donde fundó la Escuela de Cine «Ipotesi Cinema », mientras realizaba trabajos menores, documentales y anuncios para TV hasta que una grave enfermedad le obligó a permanecer una larga temporada de retiro, de la que regresó en 1988 para ganar el León de Oro en Venecia con La leyenda del santo bebedor, única película suya de esta última etapa que ha llegado a España, mientras que el resto de su fi lmografía, que comprende una docena de títulos más (E venne un uomo, Racconti di Giovanni amori, La circostanza, Cammina, Cammina, etc.) o se desconoce o ha circulado por circuitos restringidos. Hasta ahora, en que Il villaggio di Cartone nos permite recuperar a esta muy interesante personalidad para comprobar que cincuenta años después de su debut, sigue fi el a sus más fi rmes principios: el catolicismo, como doctrina asumida desde una posición crítica y exigente y el delicado sentimiento con que se acerca a los personajes más humildes del entorno social.

REALITY. 27 de febrero 2013. Sesión número 1412

Titulo original: Reality. Director: Matteo Garrone (2012). Nacionalidad: Italia, Francia. Productores: Matteo Garrone y Domenico Procacci. Guion: Matteo Garrone, Maurizio Braucci, Ugo Chiti y Massimo Gaudioso. Fotografía: Marco Onorato. Diseño de producción: Paolo Bonfini. Música: Alexandre Desplat. Montaje: Marco Spoletini Actores: Aniello Arena (Luciano), Loredana Simioli (Maria), Nando Paone (Michele), Raffaele Ferrante (Enzo), Nello Iorio (Massimone), Nunzia Schiano (tía Nunzia), Claudia Gerini (presentador), Rosaria D’Urso (tía Rosaria)

Duración: 115 minutos. Versión original con subtítulos en español

Luciano es un pescadero napolitano que complementa sus modestos ingresos montando timos a pequeña escala junto a su mujer, María. Luciano, personaje simpático y entretenido, nunca deja pasar la oportunidad de actuar para sus clientes e innumerables familiares. Un buen día, estos le convencen para presentarse a las pruebas del programa de televisión Gran Hermano. Mientras persigue su sueño, Luciano empieza a cambiar su percepción de la realidad.  

Matteo Garrone (Roma, 1968) irrumpió audazmente en el panorama del cine europeo con su anterior película, Gomorra (2008), una tremenda historia sobre las andazas terribles de las organizaciones mafiosas que aún todavía hoy, en pleno siglo XXI, controlan buena parte del territorio italiano. Aquella historia, multipremiada, entre otros galardones con el de mejor película europea del año, consolidó la personalidad de su director que, hasta entonces, había mantenido una línea discreta, con títulos de escaso relumbrón: Terra di mezzo (1997), Ospiti (1998), Estate romana (2000), L’imbalsamatore (2002) y Primo amore (2003) que, sin embargo, apuntaban ya algunas notas costumbristas, de leves tonos sociales, heredados e influenciados por las corrientes neorrealistas que forman el soporte esencial del cine italiano de todos los tiempos.

Costumbrismo populista y tendencias socializadoras se encuentran también presentes en la nueva película de Matteo Garrone, centrada en los avatares de un popular programa de TV (en cierto modo, en la línea rompedora que ya trazó hace unos años Slumdog Millionaire, de Danny Boyle, estructurada igualmente a partir de la influencia de un programa- concurso) convertido en señuelo atractivo para miles de personas que ven en ese tipo de propuestas no solo la oportunidad de salir del anonimato de lo cotidiano sino también una sustanciosa vía de ingresos fáciles y rápidos.

La filosofía de Garrone, su aportación esencial a la línea argumental que nos propone, es la de considerar que, en tales tesituras, los seres humanos pierden la percepción de la realidad auténtica, sublimada por esa otra realidad (reality se llama, en el argot televisivo, a este tipo de programas) inventada por los guionistas y realizadores de manera que lo que sucede en el plató de grabaciones llega a suplantar a la otra realidad, la auténtica, la de cada día. De tal manera que la película se convierte, tras el inicial planteamiento de comedia más o menos divertida, en una tragicomedia que impulsa la presencia de situaciones grotescas, ridículas, asumidas con toda naturalidad por quienes participan en este burdo montaje.

Quizá se puede echar en cara, como ha hecho algún crítico, que Garrone no consigue perfilar del todo la denuncia por estos comportamientos, limitándose a hacer la crónica de este montaje pero sin profundizar excesivamente en la denuncia. Tenemos así, desde luego, un amplio fresco social en el que abundan las situaciones pintorescas, dentro de un planteamiento coral de amplios vuelos, un fiel reflejo de cómo se entienden estas cuestiones en la Italia berlusconiana y, por qué no decirlo, en su trasunto hispano.

 

 

19 de diciembre 2012: LA NOCHE

cartelTítulo original: La notte. Nacionalidad: Italia, Francia. Director: Michelangelo Antonioni (1961). Producción: Nepi Film, Silver Films, Sofitedip. Productor: Emanuela Cassuto. Guión: Michelangelo Antonioni, Ennio Flaiano, Tonino Guerra. Fotografía: Gianni di Venanzo, en blanco y negro. Música: Giorgio Gaslini. Director artístico: Piero Zuffi. Montaje: Eraldo da Roma.

Actores: Marcello Mastroianni (Giovanni Pontano), Jeanne Moreau (Lidia), Monica Vitti (Valentina Gherardini), Bernhard Wicki (Tommaso Garani), Rosy Mazzacurati (Rosy), Maria Pia Luzi (paciente), Guido A. Marsan (Fanti), Vincenzo Corbella (Sr. Gherardini), Ugo Fortunati, Valentino Bompiani, Salvatore Quasimodo

 Duración: 122 minutos. Versión original con subtítulos en español

 Oso de oro en el festival de Berlín 1961

 Tras unos años de matrimonio, el escritor Giovanni Pontano y su mujer, Lidia, comprueban la extinción de su amor, sustituido por el aburrimiento y la incomunicación. En la visita a un amigo moribundo, Giovanni encuentra el motivo para buscar alguna distracción, mientras Lidia vaga por la ciudad desierta, sin rumbo fijo. Por la noche asisten a la fiesta de un rico industrial en la que ambos buscarán otras relaciones. El alba les sorprende a los dos tristes y desilusionados, hablando de su pasada felicidad.

 Michelangelo Antonioni hubiera cumplido cien años el 29 de septiembre; le faltaron cinco para conseguirlo, pues falleció el 30 de julio de 2007. Es, la del centenario de su llegada al mundo un día de 1912 en Ferrara, ocasión excelente para recordar a una de las figuras emblemáticas del cine de todos los tiempos, haciéndolo de la mejor forma posible: recuperando una de sus películas más significativas, quizá la que de manera más adecuada refleja la extraordinaria personalidad de un hombre que llenó con su obra al menos dos décadas, antes de pasar de moda y quedar ligeramente arrinconado por las nuevas tendencias. Pero en su momento, aquella forma singular de hacer cine, causó un impacto estético considerable. Diplomado en la Escuela de Altos Estudios Económicos, director teatral, guionista, empezó a hacer cortos en 1943 y rodó su primera película como director en 1950.  Entró en el medio cuando imperaba la corriente neorrealista, y en ella se pueden englobar sus primeras películas: Crónica de un amor (1950), I vinti (1952), La signora senza camelie (1953)… Pero a mediados de los años 50 su trabajo da un giro radical y entra en un terreno inexplorado hasta entonces en el cine: el de la incomunicación entre los seres humanos: El grito (1957), La aventura (1960), La noche (1961), El eclipse (1962) y El desierto rojo (1964) marcan el eje fundamental de la obra de Antonioni, envuelta entonces en una agria polémica. La lentitud en la planificación, la simplicidad de los diálogos, la escasez argumental fueron características de aquellas películas acompañadas sin embargo de un profundo interés por la forma en que el director exponía ante la cámara la soledad, el desamor, la incomprensión, la soledad en el ambiente urbano. El trabajo de Antonioni se estabilizó en estructuras “normales”, desarrollando una obra irregular que quedó interrumpida en 1982 cuando, a causa de una enfermedad perdió el habla, aunque conservó en condiciones la actividad cerebral. Su despedida del cine tuvo lugar en 1995 cuando viajó a Estados Unidos para recoger un oscar honorífico por el conjunto de su carrera y aceptó colaborar con Wim Wenders en la que había de ser su última película, Más allá de las nubes