Japón

DESPUÉS DE LA TORMENTA, EN EL CINE CLUB CHAPLIN

sin-tituloEl gran director japonés Hirokazu Kore-eda vuelve a ocupar las pantallas del Cine Club Chaplin con la que, por ahora, es su última película, Después de la tormenta, en la que, como es habitual en él, sigue realizando una profunda a la vez que interesante disección de la sociedad japonesa contemporánea en la que, por cierto, se repiten muchas de las circunstancias que se pueden encontrar también en otras culturas.

En esta ocasión, el personaje central es un escritor frustrado, tanto en sus aspiraciones literarias y laborales como en su vida personal, situaciones que le han llevado a malvivir como un detective privado de poca monta. En su ayuda vendrá una providencial tormenta que, en su furia natural, mantendrá aislados durante unas horas a los protagonistas de esta historia, forzando a todos, y en especial al escritor-detective a formular un replanteamiento total de su vida.

Todo ello contado por Kore-eda con la minuciosidad que en él es norma de trabajo, escrutando a los personajes en sus menores detalles y dando forma a un enriquecedor panorama humano.

Detrás de la tormenta tiene una duración de 117 minutos y se proyecta este miércoles, día 25, en versión  original subtitulada en español, a las 5 y 7,30 de la tarde y 10 de la noche, en la Sala Cinco de Multicines Odeón Cuenca.

Previamente se proyectará el cortometraje Ser e voltar (Ser y volver), de Xacio Baño.

UNA PASTELERÍA EN TOKIO

pasteleriaLlega esta semana al Cine Club Chaplin una película japonesa, cinematografía de sólido y amplio prestigio en el cine mundial, a pesar de su escasa presencia en las pantallas españolas donde sólo aparece algún título muy de tarde en tarde.

Es el caso de Una pastelería en Tokio, realizada por una joven directora, Naomi Kawase, nacida en 1969, cuyo trabajo se viene caracterizando por aportar a sus películas una sutil combinación de documental y ficción, lo que nos permite alcanzar un razonable conocimiento de los ambientes reales en que sitúa sus historias.

Así, podemos conocer con sumo detalle cómo es una pastelería en la capital japonesa, cuáles son los ingredientes utilizados y los productos que ofrece, de qué manera se relacionan sus trabajadores con los clientes y en esa situación, qué ocurre cuando aparece una persona ajena, una anciana, que ofrece su ayuda. Es esa extraordinaria mezcla entre realidad y ficción, amparada por una emocionante envoltura lírica, la que hace de Una pastelería en Tokio una obra ciertamente admirable.

La película tiene una duración de 97 minutos y se proyectará este miércoles, 17 de febrero, en versión original subtitulada. Previamente se pasará el cortometraje Réplica, de Lucien Burckel de Tell. Las sesiones, como siempre, a las 17, 19,30 y 22 horas, en Multicines Odeón.

LA CASA DEL TEJADO ROJO, EN EL CINE CLUB CHAPLIN

Sin título2Ha pasado un largo periodo sin que llegase al Cine Club Chaplin una película japonesa. Lo va a hacer en la sesión número 1494 que ocupa esta semana.

La elegida es una obra profunda, emotiva, muy en la línea del trabajo de su director, Yoji Yamada, del que hace un par de años vimos Una familia de Tokio muy en línea con lo que propone la actual, La casa del tejado rojo, ambientada en los años inmediatos al comienzo de la II guerra mundial y en torno también a las circunstancias de una familia normal, preocupada por las dificultades del momento concreto pero que encuentra una oportunidad de conocer su pasado más cercano cuando la joven Takeski encuentra una colección de diarios escritos por su difunta tía Taki, que vivía en una casita con tejado rojo. Combinando de modo muy eficaz el presente con el tiempo anterior podremos ir conociendo la evolución del país a través de esa familia.

La casa del tejado rojo tiene una duración de 136 minutos y se proyectará en versión original subtitulada este miércoles, 10 de junio, a las 17, 19,30 y 22 horas, en la Sala Cinco de Multicines Odeón Cuenca.

31 de octubre: KISEKI (MILAGRO)

Título original: Kiseki. Nacionalidad: Japón. Director: Hirokazu Kore-eda (2011). Guion: Hirokazu Kore-eda. Fotografía: Yutaka Yamazaki. Diseño de producción: Keiko Mitsumatsu. Música: Quruli. Montaje: Hirokazu Kore-eda..

Actores: Koki Maeda (Koichi Osako), Ohshirô Maeda (Ryunosuke), Nene Ohtsuka (Nozomi), Joe Odagiri (Kenji), Kirin Kiki (Hideko), Isao Hashizume (Shukichi), Yui Natsukawa (Kyoto), Masami Nagasawa (Srta. Sachi), Yoshio Harada (Wataru), Hiroshi Abe (Sr. Mamoru).

Duración: 126 minutos. Versión original con subtítulos en español

Premio al mejor guión en el festival de San Sebastián

El día que se inaugure la nueva línea Kyushu, el “shinkansen” Tsubame irá hacia el sur desde Hakata, y el Sakura irá hacia el norte desde Kagoshima. Dicen que basta con estar ahí en el momento en que los dos trenes se crucen para que un deseo se haga realidad y a ese sueño se aferra Koichi, de 12 años, que quiere reencontrarse con su hermano pequeño, alejado de él a causa del divorcio de sus padres.

Quienes tengan buena memoria seguramente recordarán con auténtico placer las dos películas que hemos visto ya en el Cine Club de Hirozaku Kore-eda: Still walking (02-12-2009) y Air Doll (10-11-2010), que ya en sus respectivos momentos, tras las proyecciones, suscitaron comentarios muy elogiosos de nuestros socios. Emoción que sin duda podremos renovar ahora, ante esta nueva propuesta de quien es, con toda probabilidad, el director más interesante de cuantos trabajan en el país nipón. Tras conseguir en 1987 la licenciatura en la facultad de Literatura de la universidad de Waseda, Hirozaku Kore-eda (Tokio, 1987) empezó a trabajar para TV Man Union, importante productora japonesa, para la que dirigió numerosos documentales que obtuvieron premios en festivales internacionales. Con su primer largometraje, Maborosi (1995), ganó la Osella de Oro en el festival de Venecia lo que le abrió camino para que su segunda película pudiera verse en el mercado europeo. Después de varias películas situadas en época contemporánea, en 2006 dirigió la primera (y hasta ahora única) ambientada en época histórica, Hana.

Inicialmente, la idea de Kiseki surge de un encargo para ambientar una historia en la línea ferroviaria de Kyushu, inaugurada en marzo de 2011, si bien los productores no querían en forma alguna una película promocional o publicitaria sino un relato que pudiera llegar a todo tipo de público con el propósito de implicarlos en el ambiente del tren. Así concibió entonces Kore-eda esta historia en la que sublima algunas de las características esenciales de su cine, como el poder de la familia y la fuerza de la inocencia infantil. De hecho, la puesta en escena ha sido concebida básicamente a partir de las miradas de los dos niños distanciados físicamente por el divorcio de sus padres. “Cuando filmo a niños empiezo a ver la sociedad a través de sus ojos, de su existencia”, afirma el director, que realiza un auténtico ejercicio de estilismo siguiendo a los protagonistas, los hermanos Maeda, un verdadero hallazgo de expresividad, elegidos a través de un casting y a los que Kore-eda ha rodeado de algunos de sus actores favoritos, entre ellos la veterana Kirin Kiki. En una época en que el cine de sentimientos parece haber perdido importancia, arrastrado por otros en que prima la violencia, el arrebato y la presión social, una película como Kiseki parece ser un auténtico milagro, como el que los niños esperan a través del tren.