Reino Unido

SLOW WEST, EN EL CINE-CLUB CHAPLIN

Sin títuloNuevamente el Cine Club Chaplin proyecta esta semana una película del oeste, ese género que algunos comentaristas se empeñan en decir que ha pasado a la historia a pesar de lo cual de vez en cuando llegan ejemplos, algunos excelentes, que demuestran la permanente vitalidad de un género tan ligado al cine que en buena parte es el cine mismo.

Slow West es el debut como director de John McLean, un inglés con una larga experiencia biográfica como pintor y músico; por esta última vía se acercó al mundo de la imagen, como realizador de vídeos musicales, de donde pasó a dirigir cortometrajes y finalmente su primer largo. Slow West encaja perfectamente en la técnica del road movie, un largo viaje que realiza un joven aristócrata escocés llegado al oeste americano en busca de la mujer que ama y en ese recorrido tropezará con un misterioso y tramposo forajido, convertido en su compañero de viaje y aventuras. Interpretada por Jay Cavendisch y Michael Fassbender, la película consiguió el año pasado el gran premio en el festival de Sundance. Tiene una duración de 84 minutos y se proyectará este miércoles, 10 de febrero, en versión original subtitulada.

Previamente se pasará el cortometraje Piedra angular, de Mariola Lledó. Las sesiones, como siempre, a las 17, 19,30 y 22 horas, en Multicines Odeón.

LA SEÑORITA JULIA EN EL CINE CLUB CHAPLIN

senorita-julia-cartel-bSeñorita Julia es uno de los grandes títulos del teatro europeo del tramo final del siglo XIX, en ese momento vital de nuestra historia en que las cosas empiezan a dejar de ser como eran para transformarse en algo completamente distinto, abriendo el paso a la modernidad. August Strindberg la escribió y estrenó en 1888, exponiendo ante la contemplación del público una situación que entonces fue sumamente atrevida: una joven de la buena sociedad sueca asiste a una fiesta, pero aburrida de lo que sucede en su nivel social se traslada al lugar donde festejan los sirvientes y allí conoce y seduce a uno de ellos. Después de una noche de pasión desbordada ambos se enfrentan a la realidad: es utópico el sueño de poder vivir juntos un amor eterno.

Drama sobre la pasión, la lujuria, las convenciones sociales y la liberación femenina, esta versión de La señorita Julia ha sido dirigida por Liv Ullman, la que fue actriz fetiche del director Ingmar Bergman e interpretada por Jessica Chastain y Colin Farrel. Podrá verse en las sesiones del Cine Club Chaplin este miércoles, día 14 de enero, en versión original subtitulada, a las 17, 19,30 y 22 horas, en la Sala Cinco de Multicines Odeón Cuenca. La película tiene una duración de 129 minutos y previamente se proyectará el cortometraje Subterráneo, dirigido por Miguel Ángel Carmona e interpretado por Carlos Fábrega y Cuca Escribano.

6 de noviembre 2013. LA PIEDRA DE LA PACIENCIA

Sin título1Sesión número 1432

Titulo original: The patiente stone. Nacionalidad: Afganistán, Francia, Alemania, Reino Unido. Director: Atiq Raimi (2012). Productor: Michael Gentile. Argumento: la novela de Atiq Rahim. Guion: Jean-Claude Carrière y Atiq Rahimi. Fotografía: Thierry Arbogast. Dirección artística: Edwin Prib. Música: Max Richter. Montaje: Hervé de Luze Actores: Golshifteh Farahani (mujer), Hamid Djavdan (hombre), Hassina Burgan (tía), Massi Mrowat (soldado)

Duración: 102 minutos Versión original con subtítulos en español

En un pueblo devastado por la guerra, una mujer cuida de sus dos hijos y de su marido, que lleva dos semanas en coma. Sentada en silencio al lado de su esposo, decide seguir el consejo de su tía: “Cuenta tus preocupaciones a la piedra de la paciencia, ella te liberará”

Ahora que las tropas extranjeras (españolas incluidas) empiezan a salir de Afganistán puede ser un buen momento para conocer algo de aquel lejano, extraño, quizá incomprensible país, para el que la vida cotidiana es un constante sin vivir desde hace décadas. Y lo hacemos con esta película, en la que Atiq Rahimi traslada a imágenes su propia novela, Syngué sabour, escrita en francés y con la que ganó el premio Goncourt en 2008 (está editada en España por Siruela, con el mismo título de la película). Rahimi había debutado como director cinematográfi co en 2004 con Khakestar-o-khak, basada también en otra novela suya (editada en España por Lengua de Trapo con el título Tierra y cenizas) y para esta nueva versión de su otra novela ha contado con la inestimable colaboración de Jean-Claude Carrière, guionista en tantas ocasiones con Luis Buñuel. La línea argumental de La piedra de la paciencia parte de una leyenda extraída de la mitología persa: la “syngué sabour” es una piedra mágica a la que el hombre le puede confesar todos sus secretos, sentimientos y desgracias, liberándose así de su enorme peso interior, hasta que se rompe. Para la mujer afgana que siente el dolor íntimo de su soledad y tristeza, la piedra metafórica es su propio marido, inmovilizado, en estado vegetativo, tras haber recibido un balazo. A su lado, empieza a desarrollar un monólogo, mezcla de sufrimientos, acusaciones y confesiones. Surgen dolorosos recuerdos, vivencias inconfesables y todo un mundo personal, oculto hasta ese momento, que va desgranándose al lado de ese hombre inmóvil, de esa piedra en apariencia insensible. Atención a la protagonista, Golshifteh Farahani, premiada en el festival de Gijón por su interpretación en esta película y que ya había llamado la atención por su presencia, excelente, en A propósito de Elly o Encontrarás dragones.

LA PARTE DE LOS ÁNGELES. 6 de marzo 2013. Sesión número 1413

image001Título original : The Angel’s share. Director : Ken Loach (2012). Nacionalidad : Reino Unido, Francia, Bélgica, Italia. Productor: Rebecca O’Brien. Guion: Paul Laverty.

Fotografía: Robbie Ryan. Diseño de producción: Fergus Clegg. Música: George Fenton. Montaje: Jonathan Morris. Actores: Paul Brannigan (Robbie), John Henshaw (Harry), Gary Maitland (Albert), Jasmin Riggins (Mo), William Ruane (Rhino), Roger Allam (Thaddeus), Siobhan Reilly (Leonie)

Duración: 101 minutos. Versión original con subtítulos en español

Robbie es un joven padre de familia de Glasgow que no logra escapar de su pasado delictivo. Se cruza en el camino de Rhino, Albert y la joven Mo cuando, como ellos, evita por poco la cárcel pero recibe una pena de trabajos sociales. Henri, el educador que les han asignado, se convierte entonces en su nuevo mentor y les inicia en secreto… ¡en el arte del whisky! Así Robbie descubre que tiene un auténtico talento como catador.

Esta sí que es una auténtica y encantadora novedad: ¡Ken Loach dirigiendo una comedia! Y lo hace bastante bien, las cosas como son. El hombre especializado en la más severa crítica social, el agitador de las conciencias, el defensor incansable de la clase obrera y los derechos humanos, renuncia momentáneamente a una línea de conducta mantenida de manera constante durante más de cuarenta años para ofrecernos un delicioso entretenimiento. Para el recuerdo quedan sus grandes obras de denuncia: Vida de familia (1971), Agenda oculta (1990), Lloviendo piedras (1993), Tierra y libertad (1995), La canción de Carla (1996), Mi nombre es Joe (1998), Pan y rosas (2000), La cuadrilla (2001), El viento que agita la cebada (2006), En un mundo libre (2007), Route Irish (2010), entre otros títulos, un repertorio por el Loach (Warwickshire, 1936) ha ido transitando de forma metódica y consecuente con lo largo de toda su obra, manteniendo incólumes unos principios expuestos una y otra vez, en esa especie de guerra particular que lleva a cabo contra la injusticia, la marginación y todo lo que de socialmente amargo hay en nuestra sociedad. Desde sus inicios

en el cine llamó la atención de crítica y público. Entonces, Ken Loach era todavía un joven realizador, muy concienciado con la injusticia social, a pesar de ser un diplomado en Oxford, donde estudió Derecho. Trabajó como actor de teatro antes de ser ayudante de dirección. En 1963 entró en

la BBC, donde desempeñó diversas funciones y en la que pudo conocer cómo también en la liberal Gran Bretaña suceden cosas que parecen reservadas a otras latitudes: en 1983, el gobierno impidió que se pudiera emitir su serie de documentales “A question of Leadership”. Consciente de

los problemas que le esperaban, fundó una compañía independiente y con ese apoyo pudo empezar a rodar películas que, con calidad desigual, responden a un patrón común, insobornable, en forma de cuentas de ese rosario de lamentos, alternativamente políticos o sociales, que Loach viene desgranando durante toda su obra. Y que ahora se da un respiro, quizá para compensarse a sí mismo de tanta tensión acumulada durante ese tiempo, aunque como quien tiene retiene, sin duda que también aquí podremos encontrar algunas pinceladas muy significativas del estilo Loach, su capacidad para captar personajes y situaciones con los que va enhebrando momentos muy lúcidos, consecuente con la disponibilidad del director para captar lo que sucede a su alrededor, el detallismo vigente en calles, casas y poblados, donde radica la esencia de la realidad de

su país en un momento determinado. Sólo que en esta ocasión Loach ha huido de dramatismos sin piedad, tan presentes en sus anteriores películas, para ofrecer una visión más amable e incluso sonriente.

18 de abril: “El ilusionista”

Título original: L’illusionniste. Nacionalidad: Reino Unido, Francia. Director: Sylvain Chomet (2010). Producción: Sally Chomet y Bob Last. Guión: Jacques Tati. Dirección artística: Bjarne Hansen. Música: Sylvain Chomet Duración:

80 minutos Versión original en francés.

Advertencia: Película de animación sin subtítulos. Los escasos momentos hablados se entienden perfectamente

Sinopsis: Un viejo mago viaja al comienzo de la década de los 60, acompañado de su inseparable conejo haciendo espectáculos de magia por toda Europa. El ilusionista llega a un pueblecito de Escocia, donde conoce a Alice, una joven que aún posee la ingenuidad y asombro característicos de la infancia. Ella todavía ignora que le quiere como a un padre; él siente que la ama como a su hija.

Uno de los pecados capitales que inciden sobre la programación de los cines (mea culpa también en el cineclub) es no considerar la animación como un género susceptible de encontrar el correspondiente espacio, relegándolo por lo general al repertorio infantil o, sencillamente, ignorándolo, cuando en realidad sucede que se están produciendo bastantes películas animadas para adultos, en su mayor parte arrinconadas a salas muy específicas, fuera del alcance del gran público. Intentamos corregir parcialmente esa situación, aceptando hoy entre nosotros un excelente ejemplo que puede ayudarnos a todos a valorar como se merece este género tan peculiar. El ilusionista, nuevo largometraje del notable animador francés Sylvain Chomet retoma un guión inédito de Jacques Tati para conseguir una obra maestra pletórica de humor, de sensibilidad y de melancolía.

En su crónica desde Berlín, Diego Batlle aplaudía con entusiasmo la presencia de la película: La gran joya del festival estuvo tan “escondida” que casi no tuvo promoción previa y ni siquiera pudo ser vista en la habitual función anticipada para la prensa. ¿Por qué semejante desatino para un artista de primer nivel? Nadie quiso confirmarlo de manera oficial, pero la explicación hay que buscarla en el hecho de que este proyecto, que demandó más de cuatro años de trabajo y una inversión de 10 millones de euros, viene de una larga batalla legal con algunos de los herederos de Jacques Tati, autor en 1956 del guión original en el que se basa El ilusionista y que el genial creador de Playtime, Mi tío y Trafic nunca llegó a filmar.

La película tiene como protagonista al propio Tati (en una versión animada, claro), como un decadente mago que, luego de varios fracasos en París, sale de gira por distintas ciudades y pueblos del Reino Unido hasta que conoce a una inocente joven escocesa que pasa a acompañarlo en el tour y a convertirse en una suerte de hija sustituta (de hecho, Tati concibió esta historia como una suerte de regalo para una hija adolescente que apenas conoció) que cree que el protagonista tiene poderes para conseguirle vestidos, zapatos y todo lo que ella sueña. Y él hará todo lo posible para no desilusionarla a pesar de las crecientes dificultades. Concebida con la técnicas artesanales de animación en 2D y la inclusión de algunos elementos en 3D, El ilusionista es una tragicomedia (llena de gags pero también de una profunda melancolía) que no sólo remite al universo de Tati (el artista favorito de Chomet) sino también al humor físico de los Chaplin y los Keaton. Un film de una belleza y un talento abrumadores.

Sylvain Chomet (Maisons-Laffitte, Yvelines, Francia, 1963) estudió arte en la Universidad, en la que se graduó en 1982; cuatro años después, en 1986, publica su primer comic, Secrets of the dragonfl y y dos años más tarde se traslada a Londres para trabajar como animador en el estudio de Richard Purdum, aunque pronto se establece como autónomo, elaborando anuncios para diversas firmas. En 1991 empieza a trabajar en su primera película, un cortometraje titulado La anciana y las palomas. Continúa trabajando en diversos ámbitos, siempre desde la animación de imágenes, publica varios comics y fi nalmente, en 2003, lanza su primera película larga, Bienvenidos a Belleville, que alcanzó una nominación a los oscar además de empezar a difundir el nombre de su creador.

15 de febrero: ANOTHER YEAR

Título original: Another year. Nacionalidad: Reino Unido. Director: Mike Leigh (2010). Producción: Georgina Lowe. Guion: Mike Leigh. Fotografía: Dick Pope. Diseño de producción: Simon Beresford. Música: Gary Yershon. Montaje: Jon Gregory.

Actores: Jim Broadbent (Tom), Lesley Manville (Mary), Ruth Sheen (Gerri), David Bradley (Ronnie), Imelda Staunton (Janet), Karina Fernandez (Katie), Oliver Maltman (Joe), Peter Wight (Ken), Martin Savage (Carl), Michele Austin (Tanya), Phil Davis (Jack).

Duración: 129 minutos Versión original con subtítulos en español   

Gerri, terapeuta, y Tom, geólogo, llevan muchos años felizmente casados, aunque les preocupa que su hijo Joe, que es abogado, permanezca soltero. Esta preocupación les impide darse cuenta de hasta qué punto María, una compañera de trabajo de Gerri, depende de su amistad.  

La última película de Mike Leigh, probablemente el director más interesante y personal del actual momento del cine británico, ha merecido elogios unánimes de la crítica y parabienes repetidos en todos los festivales en los que ha hecho acto de presencia, confirmando así la excelente capacidad narrativa de un autor cuyo espíritu corrosivo no le impide ser brillante en el tratamiento de las situaciones, siempre en torno a cuestiones de la vida moderna.

Nacido en Salford, Inglaterra, en 1943, Leigh adquirió experiencia como cronista de TV antes de pasar al cine, donde en seguida se orientó hacia el mundo de los inadaptados y los marginados de la clase obrera. Tiene una sólida formación académica, como es casi habitual en las gentes del cine y el teatro en ese país. Estudió en la Real Academia de Arte Dramático de Londres y en 1955 dirigió su primera obra de teatro, a lo que siguió una intensa actividad como guionista de cine y TV antes de rodar su primera película como director, Bleak Moments, en 1971. Ninguno de sus primeros films fue estrenado en España, situación que se prolongó hasta que Naked (1993) ganó premios en los festivales de Cannes y San Sebastián, lo que permitió a la crítica descubrir el nombre de este realizador y a la industria recuperar un par de sus películas anteriores: Grandes ambiciones (1988) y La vida es dulce (1990). La consagración definitiva le llegó con la palma de oro en Cannes por su excelente Secretos y mentiras (1996), en la que sorprendió tanto la profundidad de las situaciones planteadas como la extraordinaria pulcritud de la puesta en escena y el rigor de la interpretación. Estas son virtudes esenciales en la forma de trabajar de Leigh. Luego ganó el león de oro en Venecia por El secreto de Vera Drake (2004) y continuó alimentando su prestigio con títulos como Happy (un cuento sobre la felicidad) (2008).

Resumiendo su nueva propuesta, Another year, que hoy llega a nuestra pantalla, el crítico Tomás Fernández Valenti señala que la película “hace gala de una admirable progresión narrativa y una espléndida construcción dramática, de tal manera que los personajes y sus conflictos se interrelacionan entre sí con mucha gracia y un estupendo sent6ido del ritmo: sus más de dos horas de metraje pasan en un suspiro. Tan sólo hay que ver de qué forma Leigh relaciona a estos personajes uno detrás de otro, en un alarde de talento narrativo y dibujo de caracteres humanos, ya en las primeras escenas”.

El film está estructurado en torno a cuatro bloques, cada uno de ellos relacionado con uno de los tiempos climáticos que forman el natural devenir de los años. La historia, así, arranca en primavera, cuando Janet, una mujer madura, visita a su doctora, Tanya, con determinados problemas que le impiden dormir bien. La médico sospecha que existen algunos otros problemas y deriva a Janet hacia la consulta de Gerri, una psicóloga que, a su vez, sospecha la presencia de alguna relación entre el insomnio de la enferma y su adicción al alcohol. Así se va produciendo, de manera paulatina y progresiva, la interrelación entre los sucesivos personajes que forman el entramado narrativo y que, en adelante, irán desarrollando las múltiples y siempre interesantes variantes de esta historia que bien puede figurar en una antología de puzzles cinematográficos bien resueltos.