Suecia

FUERZA MAYOR, EN EL CINE CLUB CHAPLIN

Sin título1El cine ha ofrecido multitud de versiones sobre catástrofes del más variado signo y la forma en que las víctimas son capaces de enfrentarse a situaciones comprometidas. Por lo general, en estas películas siempre hay héroes, personas esforzadas que se sacrifican por los demás y ayudan a superar los momentos críticos. En Fuerza mayor sucede exactamente lo contrario pero, además, quien rompe la norma establecida es un padre de familia que, ante la avalancha que surge en una montaña, sale corriendo el primero para salvar su vida y abandona a todos, mujer e hijos incluidos. Como es natural, a partir de ese momento ya nada volverá a ser igual en el seno familiar.

El director sueco Ruben Östlund, especialista en el rodaje de documentales deportivos, ofrece unas imágenes verdaderamente impactantes de los ambientes montañosos a lo que añade una evidente soltura en el terreno dramático.

Fuerza mayor tiene una duración de 120 minutos y podrá verse en versión original subtitulada, este miércoles, 29 de abril, a las 17, 19,30 y 22 horas, en la Sala Cinco de Multicines Odeón Cuenca.

 

9 de octubre UN ASUNTO REAL

cartelSesión número 1428

Título original: En kongelig affaere. Nacionalidad: Dinamarca, Suecia, República Checa. Director: Nikolaj Arcel (2013). Productores: Meta Louise Foldager, Sisse Graum Jørgensen y Louise Vesth. Argumento: la novela “Prinsesse af blodet”, de Bodil Steensen-Leth. Guion: Rasmus Heisterberg y Nikolaj Arcel. Fotografía: Rasmus Videbaeck. Diseño de producción: Niels Sejer. Música: Cyrille Aufort y Gabriel Yared. Montaje: Kasper Leick y Mikkel E.G. Nielsen Actores: Mads Mikkelsen (Johann Friedrich Struensee), Alicia Vikander (Carolina Matilde), Mikkel Boe Folsgaard (rey Cristián VII), Trine Dyrholm (Juliane Marie), David Dencik (Ove Hoegg-Guldberg), Thomas W. Gabrielsson (Schak-Karl Rantzau), Laura Bro (Louise von Plessen), Cyron Melville (Enevoldt Brandt) Duración: 137 minutos Versión original con subtítulos en español

Esta es la verdadera historia de un hombre normal que conquistó el corazón de una reina y empezó una revolución. Centrada en el triángulo formado por el cada vez más loco Cristián VII de Dinamarca, su médico —el idealista e ilustrado Johann Friedrich Struensee— y la joven reina Carolina Matilde, sus acciones personales influyeron en toda una generación.

Poco sabíamos de Nikolaj Arcel (Copenhague, 1972) antes de entrar de manera impetuosa en las carteleras españolas con esta película, una de las grandes sorpresas de la temporada, con dos premios en el festival de Berlín y la nominación al oscar del pasado año. Hijo de un arquitecto y una psicóloga que se divorciaron cuando él tenía siete años, es hermano de la actriz Nastja Arcel. Asistió a la Escuela Bernadotte en Hellerup y tras hacer los estudios secundarios se matriculó en la Escuela de Cine de Dinamarca, donde se graduó en 2011. Su proyecto de fin de carrera, Last Symphony, ganó el gran premio en el festival de cortometrajes de Clermont Ferrand. Su debut como director lo hizo con Juego del rey (2004) que le valió el premio a mejor director en los galardones anuales del cine danés. A ella siguieron dos películas más y ahora, finalmente, Un asunto real, que le ha abierto las puertas de Hollywood donde ahora se encuentra trabajando en una nueva versión del famoso título Rebeca, que dirigió Alfred Hitchcock hace 50 años. La película de hoy tiene unos ingredientes absolutamente reales, en torno a la figura del rey Cristian VII de Dinamarca y Noruega, que reinó entre 1766 y 1808, conocido por su progresivo estado de locura, aunque hoy probablemente le llamaríamos un maniaco depresivo. A su lado llega la nueva reina, Carolina Matilde, inglesa, que trae a la corte nórdica, puritana y ultraconservadora, una llamarada de libertad, alegría y nuevas costumbres, lo que desatará la crisis total en el cerrado ambiente, maniobra de apertura y libertad en la que encontrará el apoyo del médico alemán Friedrich Struensee. El triángulo amoroso está servido pero también el arrebato protagonizado por unos valientes idealistas que lo arriesgaron todo por la liberación del pueblo. Aseguran, los que conocen el país, que aquel suceso cambió la historia de Dinamarca.

21 de noviembre: SI QUIERO SILBAR, SILBO

Título original: Eu cand vreau sa fluier, fluier. Nacionalidad: Rumanía, Suecia, Alemania. Director: Florin Serban (2010). Producción: Catalin Mitulescu y Daniel Mitulescu. Argumento: la obra de teatro de Andrea Valean. Guion: Catalin Mitulescu y Florian Serban. Fotografía: Marius Panduru. Diseño de producción: Ana Ioneci. Montaje: Sorin Baican y Catalin Cristutiu

Actores: George PIstereanu (Silviu), Ada Condeescu (Ana), Mihai Constantin (director de la cárcel), Clara Voda (madre)

Duración: 94 minutos; Versión original con subtítulos en español

Premio del jurado en el festival de Berlin

A Silviu sólo le quedan cinco días para salir del centro de detención juvenil. Sin embargo, cinco días se convierten en una eternidad cuando su madre regresa, tras una larga ausencia, para llevarse a su hermano pequeño. Un hermano que él crió como a un hijo. Además, se ha enamorado de una hermosa trabajadora social. Con el tiempo acabándose y sus emociones en ebullición, Silviu cierra los ojos. La libertad, el viento, la carretera, su primer beso… Cualquier cosa puede pasarle ahora.

Diez años atrás, Catalin Mitulescu, director de Cómo celebré el fin del mundo, visitó junto a la dramaturga Andrea Valean, un centro de formación de menores difíciles y, tras el impacto inicial de esa vivencia, escribió el borrador de un guión cinematográfico mientras su compañera hacía lo mismo en forma de obra teatral. Más tarde, el director Florin Serban conoció ambos textos y quedó realmente impactado por su contenido, sensación que se completó cuando él mismo acudió a visitar un correccional juvenil y pudo conocer directamente la forma de vivir allí dentro y habló con algunos de los reclusos. “Empecé a comprender que muchas de sus acciones han sido influenciadas por sus familias, su entorno y por último por nosotros, los que estamos fuera de los muros de la prisión”. De esa forma, conjugando estos antecedentes, Serban inició los preparativos de la que había de ser su primera película. Nacido en Resita (Rumanía) en 1975, hasta entonces trabajada en TV, donde era un realizador de prestigio, preparación profesional que quiso completar ingresando en el programa de cine de la universidad de Columbia, en Estados Unidos. A su regreso decidió emprender una carrera como realizador cinematográfico y así tomó forma esta película, en la que participan varios actores no profesionales, jóvenes pertenecientes al reformatorio. Comentando este título, y poniéndolo en relación con otros procedentes también de Rumanía (un país que se está mostrando especialmente dinámico en este terreno, como venimos conociendo en el cine club a través de sucesivas películas), la crítica Desirée de Fez señala que se sitúa en un interesantísimo interludio entre la crónica social y el thriller, puesto que el director utiliza “los mecanismos de este género para hurgar en la realidad a la vez que genera suspense, juega con las expectativas del espectador y empieza a diseñar escenas de acción”, asegurando, además, que “Serban desarrolla con nervio y tensión un argumento modelo: secuestro, intento de negociación y rescate. Y deja que entre las juntas del relato, se cuele una reflexión tan medida como contundente sobre las disfunciones familiares, la educación, el clasismo y, de una forma más abstracta, la justicia”. Estos son los mimbres teóricos sobre los que se engarza esta historia que viene a confirmar la notable vitalidad del cine rumano y su extraordinaria capacidad para investigar de manera directa en la realidad social de un país sometido todavía a la herencia terrible dejada por el régimen anterior mientras pugna por incorporarse en plenitud al nuevo esquema europeo al que pertenece plenamente desde hace varios años.